La presidenta Claudia Sheinbaum apunta en su nuevo libro: AMLO y yo "tenemos orígenes muy distintos, pero compartimos algo esencial: el desinterés, incluso el rechazo, por los lujos y la parafernalia".
En efecto, el presidente y la presidenta que han liderado la 4T han demostrado ser personas capaces, trabajadoras, honestas, congruentes y sin apego al dinero.
El rechazo a la parafernalia quedó explícito en el evento de San Quintín cuando, molesta, como ella misma lo reconoció, la presidenta recomendó a los funcionarios que suelen reservar lugares VIP y buscar la selfie: "todos ustedes, váyanse a trabajar con la gente".
Y es que algo de la parafernalia del viejo régimen prianista se ha venido imponiendo entre muchos políticos de la transformación, o algunos no la han abandonado; persisten actitudes como la de quedar bien con el superior, desvivirse en halagos e hipocresías, buscar la selfie, los post editados cual película, la frivolidad y hasta los abrazos aquéllos al modo priista cuyo origen se remonta a los años que siguieron a la violencia caciquil, cuando aprovechaban para revisar si el otro iba armado.
Esas prácticas forman parte de la hegemonía cultural y con ellas también se moldea el sentido común de la población. Antes, los políticos se asumían como superiores a la gente, presumían sus buenas relaciones y hasta su patrimonio que les garantizaba un futuro prometedor. Pero en un proyecto con enfoque social esto en definitiva debe cambiar; ya no puede ni debe privilegiarse la pura escenografía, los gestos vacíos o el discurso hueco que se aleja del propósito de la transformación real.
Para quienes proceden a contracorriente de la mística, disciplina, trabajo y compromiso demostrados por AMLO y Claudia, la indicación de la presidenta en San Quintin es un duro señalamiento. Es el mensaje claro para que se entienda que la transformación es una manera nueva, distinta, de hacer política y de ejercer el gobierno, siempre con cercanía a la gente.
Pueblo, pueblo, pueblo. Con el pueblo todos sin el pueblo nada, ha sido la insistencia de los líderes del movimiento; es un llamado de atención para ubicarse a la altura de lo que significa esta cuarta transformación de la vida nacional en la que nos toca participar.
Merecido el señalamiento de la presidenta Claudia Sheinbaum después de haber escuchado la problemática social de las y los jornaleros y de ver que, quienes deben ocuparse de atender o canalizar esas demandas, parecían más preocupados por la selfie para luego subirla a las redes y así mostrar su cercanía con la presidenta, por aquello de que pueda ofrecerse en los próximos comicios. La ambición y la aspiración personal, por encima de un proyecto empeñado en atender primero a los pobres.
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Vivimos momentos complejos en el proceso de transformación, de ahí que el llamado de nuestra comandanta en jefa a ponerse las pilas, debe ser escuchado en todos los rincones del país para dejar atrás, de una vez por todas, la parafernalia del viejo régimen. Hay que aplicarse en ello, buscando siempre la cercanía con el pueblo, con humildad y austeridad en los encargos y encomiendas, solo así los resultados serán mejores y podrá seguirse fortaleciendo la transformación.




