Llevo dos décadas caminando y respirando Atizapán de Zaragoza. Mi trayectoria no es producto de la improvisación ni de la coyuntura política; es el resultado de veinte años de trabajo constante desde la sociedad civil y diversos cargos públicos. Quienes me conocen saben que soy un político serio, que entiende el servicio público como una vocación y no como un negocio. A lo largo de este tiempo, mi brújula ha sido inamovible: tu bienestar es mi compromiso.
Esta frase no es solo un lema, es la esencia de mi actuar. Porque para comprometerse con el bienestar de una comunidad, primero hay que conocerla, sentirla y amarla.
Este año, la Cuarta Transformación debe consolidarse en nuestro municipio, pero debe hacerlo con raíces verdaderas. Me preocupa ver a actores que, desde la frialdad de un escritorio, intentan decidir el destino de nuestra gente. Hay quienes desconocen el territorio y sus necesidades reales, practicando un "turismo político" que ofende a nuestra identidad. Vienen con mentalidad de conquista, buscando satisfacer intereses económicos de cúpulas lejanas, tratando a Atizapán como si fuera un botín y no nuestro hogar.
Yo creo en la unidad, pero en la unidad de la gente buena, de los que llevamos a Atizapán en el corazón. Quien no le apuesta a esto, termina trabajando para intereses ajenos al pueblo.
La premisa es clara: Atizapán para los atizapenses. Si buscamos el triunfo, Morena debe encabezar la alianza, pero bajo la bandera de la identidad y el arraigo. Sea quien sea, debe ser alguien que garantice la unidad y que conozca cada rincón de nuestro suelo. Porque nadie puede comprometerse con tu bienestar si no sabe dónde vives ni lo que sufres.
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