Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó que el concepto que mejor define a la Cuarta Transformación es el bienestar, al subrayar que su objetivo central es saldar la deuda social acumulada durante décadas de políticas neoliberales que profundizaron la desigualdad y limitaron el acceso a derechos fundamentales como la vivienda.
Durante su conferencia matutina, la mandataria destacó los avances del programa Vivienda para el Bienestar, el cual registra ya más de 40 mil viviendas en construcción en distintas regiones del país, además de proyectos que se encuentran en fase de entrega. Este esfuerzo forma parte de una estrategia integral del gobierno federal para garantizar el acceso a una vivienda digna, adecuada y asequible, como un derecho y no como un privilegio reservado para unos cuantos.
Sheinbaum explicó que, durante años, la política habitacional estuvo orientada al mercado y al endeudamiento excesivo de las familias, lo que dejó a millones de personas fuera de la posibilidad real de acceder a un hogar. Frente a ese modelo, dijo, la Cuarta Transformación plantea una visión distinta: el Estado como garante de derechos, con programas que priorizan a quienes históricamente fueron excluidos, como trabajadores de bajos ingresos, jóvenes, mujeres jefas de familia y comunidades marginadas.
La presidenta recordó que la meta del sexenio es alcanzar un millón 800 mil viviendas, una cifra sin precedentes que se complementa con acciones de mejoramiento habitacional y una reducción significativa en los costos de los créditos, con el objetivo de evitar que las familias queden atrapadas en esquemas financieros impagables. “Queremos que tener una casa deje de ser un privilegio y se convierta en un derecho efectivo para todas y todos”, enfatizó.
Además del impacto social, Sheinbaum señaló que el impulso a la vivienda también tiene un efecto positivo en la economía nacional, al generar empleos, fortalecer cadenas productivas locales y dinamizar el desarrollo regional. La construcción de vivienda social, explicó, no solo atiende una necesidad básica, sino que también contribuye a la reactivación económica con justicia social.
En su mensaje, la mandataria vinculó la política de vivienda con una visión más amplia de bienestar, que incluye educación pública de calidad, acceso universal a la salud, salarios dignos y seguridad social. Estos pilares, afirmó, son los que dan sentido a un proyecto de transformación que busca colocar a las personas en el centro de las decisiones públicas, dejando atrás un modelo que priorizó intereses privados por encima del bienestar colectivo.
Sheinbaum sostuvo que el bienestar no puede medirse únicamente en términos económicos, sino en la calidad de vida de las personas. En ese sentido, contar con una vivienda adecuada significa seguridad, estabilidad y condiciones mínimas para el desarrollo pleno de las familias. “No hay bienestar posible sin un hogar digno”, remarcó.
El programa Vivienda para el Bienestar se articula con otras políticas sociales del gobierno federal, como el fortalecimiento del salario mínimo, los programas de apoyo directo y la expansión de los servicios públicos. De acuerdo con la presidenta, esta coordinación permite avanzar de manera integral en la reducción de la pobreza y la desigualdad, atendiendo las causas estructurales que por décadas fueron ignoradas.
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Finalmente, Sheinbaum afirmó que la Cuarta Transformación es un proyecto de largo aliento que busca reconstruir el tejido social y recuperar la confianza de la ciudadanía en las instituciones públicas. “El bienestar es el corazón de nuestro movimiento, porque significa justicia social, igualdad de oportunidades y dignidad para el pueblo de México”, concluyó.




