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Círculo Político MX

Canadá abre una ruta para que México diversifique mercados y reduzca dependencia de EU

Ciudad de México.– La transformación del escenario comercial en América del Norte está llevando a México y Canadá a replantear su relación económica con Estados Unidos, principal socio comercial de ambos países. En este contexto, Armando Ortega, presidente del Comité Bilateral México-Canadá del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE), consideró que la respuesta canadiense ante las nuevas tensiones comerciales ofrece elementos que México puede observar para avanzar hacia una mayor diversificación.

En entrevista con MVS Noticias, Ortega planteó que Canadá ha comenzado a buscar nuevos espacios de comercio, inversión y cooperación ante un escenario internacional en transformación. Desde su perspectiva, el objetivo no consiste en sustituir a Estados Unidos de manera inmediata, sino en reducir gradualmente la concentración comercial mediante nuevos socios y mayores capacidades internas.

El planteamiento cobra relevancia para México debido al enorme peso que tiene el mercado estadounidense en la economía nacional. Al mismo tiempo, los datos oficiales muestran que existen espacios concretos para ampliar los vínculos con Canadá, Europa y otras regiones.

La relación México-Canadá, de hecho, atraviesa una etapa de crecimiento. De acuerdo con el Gobierno canadiense, el comercio bilateral de mercancías alcanzó 62.4 mil millones de dólares canadienses en 2025, mientras que México se consolidó como el tercer socio comercial de Canadá, detrás de Estados Unidos y China.

Diversificar sin romper con Estados Unidos

La propuesta planteada por Ortega parte de una premisa: reducir una dependencia comercial no significa necesariamente abandonar el mercado que actualmente concentra la mayor parte de las operaciones.

México y Estados Unidos mantienen cadenas productivas profundamente integradas, particularmente en sectores como el automotriz, electrónico, manufacturero y agroalimentario. Por ello, cualquier proceso de diversificación tendría que desarrollarse de manera gradual y acompañado por una estrategia para aumentar la competitividad de las empresas mexicanas.

Ortega señaló que los márgenes de maniobra son reducidos debido al nivel de integración existente. En su lectura, la experiencia canadiense resulta relevante porque el gobierno de ese país ha comenzado a buscar alternativas comerciales y alianzas internacionales ante las nuevas condiciones.

El empresario citó como ejemplos los vínculos de Canadá con Europa, India, China y países árabes, y sostuvo que México podría profundizar también sus relaciones con otros mercados.

La estrategia no tendría que plantearse como una sustitución de Estados Unidos, sino como una ampliación de las opciones comerciales de México.

En ese sentido, el proceso tendría dos vertientes: fortalecer la capacidad productiva interna y abrir mayores oportunidades para que las empresas mexicanas exporten hacia otros destinos.

México ya avanza hacia nuevos mercados

La diversificación no parte de cero.

El Gobierno de México ha impulsado el Plan México como una estrategia de largo plazo orientada a atraer inversión, fortalecer la producción nacional, generar empleos y desarrollar cadenas de suministro con mayor contenido nacional. Entre las medidas adoptadas durante 2026 se encuentran mecanismos para facilitar inversiones y una Ventanilla Única de Comercio Exterior.

La relación con la Unión Europea constituye otro de los frentes de esta estrategia.

En julio de 2026, el Parlamento Europeo aprobó el Acuerdo Global Modernizado entre México y la Unión Europea, con el objetivo de actualizar las reglas comerciales y ampliar las oportunidades para productos mexicanos.

La Secretaría de Economía informó que el acuerdo permitirá ampliar el acceso preferencial al mercado europeo para sectores como el agroalimentario, automotriz, autopartes, manufactura avanzada, dispositivos médicos, química y farmacéutica. En 2025, el comercio bilateral entre México y la Unión Europea alcanzó 88 mil 306 millones de dólares.

Esto coloca a Europa como uno de los espacios con mayor potencial dentro de una política de diversificación comercial.

Además, México mantiene participación en acuerdos como el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TIPAT), que desde junio de 2026 incorpora al Reino Unido. El bloque reúne a economías de América, Asia, Oceanía y Europa.

Canadá y México tienen margen para ampliar su relación

La relación bilateral con Canadá ofrece un punto de partida particularmente relevante.

Según datos de la Secretaría de Economía, en 2025 México exportó a Canadá alrededor de 22 mil 169 millones de dólares e importó aproximadamente 12 mil 555 millones, con un saldo comercial favorable para México de 9 mil 614 millones de dólares.

La estructura comercial también muestra oportunidades concretas. Entre los principales productos mexicanos enviados al mercado canadiense se encuentran vehículos y mercancías relacionadas con la industria automotriz, mientras que México adquiere de Canadá, entre otros productos, partes y accesorios para vehículos.

En julio de 2026, las exportaciones mexicanas hacia Canadá alcanzaron aproximadamente 2 mil 170 millones de dólares, mientras las importaciones sumaron mil 487 millones, de acuerdo con Data México.

Canadá también representa una fuente importante de inversión.

El Gobierno canadiense reportó que la inversión directa de ese país en México llegó a 66 mil millones de dólares canadienses en 2025, colocando a México como el octavo destino de inversión canadiense a nivel internacional.

La minería, energía, transporte y manufactura avanzada aparecen entre los sectores con oportunidades para profundizar esa relación. El propio COMCE señaló en marzo de 2026 que una misión comercial canadiense de más de 240 organizaciones y 370 participantes visitó México para explorar oportunidades de inversión y negocios.

Movilidad laboral: otro puente entre México y Canadá

La relación entre ambos países no se limita al comercio de mercancías.

Uno de los vínculos más consolidados es el Programa de Trabajadores Agrícolas Temporales México-Canadá (PTAT), que tiene más de cinco décadas de operación.

De acuerdo con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, durante 2025 más de 25 mil personas mexicanas fueron colocadas mediante este esquema en empleos temporales en distintas provincias canadienses. El programa contempla estancias de entre aproximadamente mes y medio y ocho meses, dependiendo de las condiciones laborales.

El Plan de Acción México-Canadá 2025-2028 incluye precisamente la movilidad laboral, la inclusión y el bienestar como uno de sus pilares. Ambos gobiernos plantearon continuar trabajando en mecanismos de migración segura, ordenada y regular.

Para Ortega, esta dimensión puede convertirse en otra vía para profundizar la relación bilateral.

La cooperación laboral ofrece además una alternativa para ampliar los beneficios de la relación económica más allá de las grandes empresas y cadenas industriales.

Nuevas rutas comerciales pueden acercar a México y Canadá

Otro de los elementos mencionados por Ortega es la infraestructura de transporte.

La integración económica de América del Norte se ha construido históricamente mediante redes ferroviarias, carreteras, puertos y corredores logísticos que conectan a México, Estados Unidos y Canadá.

Sin embargo, una mayor diversificación podría impulsar nuevas rutas que reduzcan la dependencia de determinados corredores.

En ese sentido, Ortega mencionó la posibilidad de explorar una conexión marítima directa entre puertos de la costa este canadiense, como Halifax, y terminales mexicanas como Altamira, Tampico, Veracruz y Coatzacoalcos.

Una conexión de este tipo requeriría inversiones, estudios de viabilidad, acuerdos comerciales y coordinación entre empresas y gobiernos, por lo que se trata de una posibilidad a desarrollar y no de una ruta actualmente establecida.

El planteamiento, sin embargo, refleja una tendencia más amplia: buscar alternativas logísticas para que México y Canadá puedan incrementar su intercambio directo.

La revisión del T-MEC coloca presión sobre Norteamérica

La discusión ocurre además en el contexto de la revisión del T-MEC, prevista para 2026.

Canadá mantiene que el acuerdo continúa vigente y que la revisión conjunta representa una oportunidad para evaluar su funcionamiento. Los tres países concentran un mercado de alrededor de 517 millones de consumidores y un PIB conjunto de 48.8 billones de dólares en 2025, según el Gobierno canadiense.

La dimensión del mercado norteamericano explica por qué México, Canadá y Estados Unidos mantienen una fuerte interdependencia económica.

Por ello, la diversificación que plantea Ortega no implica necesariamente abandonar el T-MEC. Más bien, abre la discusión sobre cómo puede México conservar las ventajas de su integración con Norteamérica mientras amplía simultáneamente sus relaciones con otras economías.

Canadá como referencia para una nueva etapa comercial

El planteamiento de Armando Ortega coloca a Canadá como un referente dentro de la discusión sobre cómo responder a un escenario internacional marcado por tensiones comerciales y cambios en las cadenas de suministro.

Los datos muestran que México y Canadá ya cuentan con una relación económica significativa y con mecanismos institucionales que pueden ampliarse: comercio bilateral, inversión, movilidad laboral y cooperación dentro del T-MEC.

A esto se suma el acercamiento mexicano con Europa y la participación en acuerdos transpacíficos.

La diversificación, por tanto, aparece como un proceso de mediano y largo plazo. No se trata de reemplazar de manera inmediata al principal socio comercial de México, sino de ampliar mercados, fortalecer capacidades productivas y reducir los riesgos asociados a una concentración excesiva.

Para México, el reto consiste en convertir esa apertura de oportunidades en mayor participación de empresas nacionales, más exportaciones con valor agregado y nuevas inversiones productivas.

La experiencia canadiense que señala Ortega coloca sobre la mesa una discusión que va más allá de la coyuntura: cómo construir una economía mexicana con más opciones comerciales sin renunciar a los beneficios de su integración norteamericana.

En ese escenario, Canadá puede convertirse en un socio cada vez más relevante, mientras México profundiza sus vínculos con Europa, Asia-Pacífico y otros mercados.

La relación bilateral ya tiene una base sólida. El siguiente paso será determinar hasta dónde pueden llegar ambos países si deciden mirar directamente hacia nuevas oportunidades, sin que Washington sea el único punto de referencia para su estrategia económica internacional.