La justicia social se construye en el territorio y se traduce en acciones concretas. Bajo esta premisa, Carlos Quinto encabezó una Jornada de Salud Visual y Auditiva en la que cientos de personas recibieron apoyos y servicios gratuitos para mejorar su calidad de vida, acercando la atención directamente a las comunidades.
La jornada permitió entregar 72 aparatos auditivos de manera completamente gratuita y beneficiar a 52 personas con apoyos visuales, además de ofrecer pruebas sin costo de glucosa y presión arterial.
Para Carlos Quinto, estas acciones representan una manera concreta de llevar la transformación a las calles y atender necesidades que impactan directamente en la vida cotidiana de las familias.
El mensaje que acompaña esta jornada es contundente: la salud no puede entenderse como un privilegio reservado para quienes pueden pagarla; debe garantizarse como un derecho y acercarse a quienes más la necesitan.
Carlos Quinto apuesta por una política social a pie de calle
La jornada de salud visual y auditiva se desarrolló bajo una lógica de atención territorial. En lugar de esperar a que las personas lleguen a una oficina o a una institución, el trabajo se trasladó directamente a la comunidad.
Esta forma de intervención permite identificar necesidades específicas y ofrecer soluciones inmediatas a problemas que, aunque pueden parecer cotidianos, tienen efectos profundos en la autonomía, el bienestar y la calidad de vida.
La pérdida auditiva, por ejemplo, puede dificultar la comunicación, limitar la participación social y generar aislamiento, particularmente entre las personas adultas mayores. Del mismo modo, los problemas de visión pueden afectar actividades esenciales como leer, estudiar, trabajar, desplazarse o realizar tareas domésticas.
Por ello, los 72 aparatos auditivos entregados gratuitamente representan mucho más que un apoyo material. Para las personas beneficiarias, contar con un dispositivo que favorezca la audición puede significar recuperar herramientas para comunicarse con su familia, participar en su comunidad y desenvolverse con mayor autonomía.
La jornada también permitió que 52 personas recibieran apoyos visuales, una medida orientada a atender necesidades relacionadas con la salud de los ojos y mejorar las condiciones para realizar actividades cotidianas.
Salud visual y auditiva: atender necesidades que impactan la vida diaria
La Organización Mundial de la Salud señala que la pérdida de audición y los problemas de visión pueden tener repercusiones importantes en la vida de las personas cuando no reciben atención oportuna.
En México, el Gobierno federal también ha colocado la prevención y la detección temprana como componentes fundamentales de las políticas públicas de salud.
En este contexto, las jornadas comunitarias pueden funcionar como una primera puerta de acceso para identificar necesidades y orientar a las personas hacia servicios especializados cuando sea necesario.
La importancia de acercar estas acciones al territorio radica precisamente en reducir barreras.
No todas las familias cuentan con los recursos suficientes para adquirir aparatos auditivos, lentes u otros apoyos especializados. El costo puede convertirse en un obstáculo para atender oportunamente una condición que afecta la calidad de vida.
De ahí que Carlos Quinto coloque el acceso gratuito a estos apoyos como parte de una visión de justicia social basada en resultados tangibles.
72 aparatos auditivos gratuitos: recuperar comunicación y autonomía
Uno de los principales resultados de la jornada fue la entrega de 72 aparatos auditivos sin costo.
La pérdida auditiva no atendida puede tener consecuencias que van mucho más allá de la dificultad para escuchar. Puede afectar las relaciones familiares, la integración social, el desempeño escolar o laboral y la independencia de las personas.
La OMS advierte que la pérdida auditiva no atendida puede generar consecuencias significativas para las personas y sus familias, además de incrementar el riesgo de aislamiento social.
Por ello, facilitar el acceso a auxiliares auditivos representa una intervención con potencial para mejorar la comunicación y participación de las personas beneficiarias.
La entrega gratuita elimina, además, una de las principales barreras para las familias con menores recursos: el costo.
Desde la perspectiva que impulsa Carlos Quinto, este tipo de apoyos materializa una política social que pone a las personas en el centro y busca que las condiciones económicas no determinen quién puede acceder a determinados servicios.
52 personas beneficiadas con apoyos visuales
La jornada también permitió atender necesidades relacionadas con la salud visual.
Un total de 52 personas recibió apoyos visuales, con el objetivo de facilitar sus actividades cotidianas y contribuir a una mejor calidad de vida.
La salud visual tiene un impacto directo en prácticamente todos los ámbitos de la vida. Leer, estudiar, trabajar, conducir, desplazarse o incluso reconocer a otras personas son actividades que dependen en buena medida de una adecuada capacidad visual.
Por ello, acercar revisiones y apoyos visuales a las comunidades permite atender una necesidad que muchas veces permanece relegada frente a otras prioridades económicas de las familias.
La estrategia impulsada por Carlos Quinto parte de una idea sencilla: si una persona necesita un apoyo para ver mejor y ese apoyo puede facilitarse de manera gratuita, llevarlo directamente al territorio puede marcar una diferencia real en su vida.
Prevención también es justicia social
La jornada no se limitó a los servicios visuales y auditivos.
También se realizaron pruebas gratuitas de glucosa y presión arterial, dos acciones fundamentales para detectar factores de riesgo y fomentar una cultura de prevención.
La hipertensión arterial es uno de los principales factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares, mientras que las alteraciones de glucosa pueden ser una señal de problemas metabólicos que requieren seguimiento médico.
La Secretaría de Salud ha insistido en la importancia de detectar oportunamente enfermedades crónicas y mantener controles periódicos de presión arterial y glucosa, especialmente entre personas que presentan factores de riesgo.
Acercar estas pruebas a las comunidades permite que más personas conozcan sus parámetros básicos de salud y, en caso de encontrar alguna alteración, puedan buscar atención médica.
Así, una jornada comunitaria puede cumplir una doble función: atender necesidades existentes y detectar oportunamente posibles problemas de salud.
“La salud no es un privilegio, sino un derecho”
Uno de los mensajes centrales de la jornada encabezada por Carlos Quinto fue precisamente la defensa de la salud como un derecho.
Esta concepción coincide con el principio establecido en el artículo 4° de la Constitución mexicana, que reconoce el derecho de toda persona a la protección de la salud.
Sin embargo, entre el reconocimiento jurídico de un derecho y su ejercicio efectivo existen barreras económicas, geográficas y sociales.
Por ello, acercar servicios y apoyos gratuitos a las comunidades representa una forma de reducir esas brechas.
La política social adquiere sentido cuando logra modificar las condiciones concretas de las personas.
En ese sentido, entregar un aparato auditivo a quien no podía adquirirlo, facilitar un apoyo visual o realizar una prueba de glucosa sin costo son acciones que pueden tener un impacto inmediato en la vida cotidiana.
El territorio como espacio para construir bienestar
Para Carlos Quinto, la justicia social no se construye detrás de un escritorio.
La frase sintetiza una concepción de trabajo político y social basada en la presencia comunitaria: recorrer colonias, escuchar necesidades y convertir esas demandas en acciones.
Esta visión coloca al territorio como el punto de partida de las políticas de bienestar.
Las comunidades conocen de primera mano cuáles son sus principales necesidades. Las jornadas permiten establecer un contacto directo y generar respuestas específicas.
En el caso de la salud, esta cercanía adquiere todavía mayor relevancia porque muchas condiciones pueden permanecer sin atención durante largos periodos debido a falta de recursos, desconocimiento o dificultades para trasladarse.
La prevención, por tanto, necesita salir de los centros médicos y acercarse también a las colonias.
Una jornada que convierte la solidaridad en acciones concretas
Los resultados de la Jornada de Salud Visual y Auditiva permiten dimensionar el alcance de la actividad: 72 aparatos auditivos gratuitos, 52 personas beneficiadas con apoyos visuales y pruebas de glucosa y presión arterial sin costo.
Cada cifra representa a una persona y, detrás de cada persona, existe una familia y una historia.
Un aparato auditivo puede facilitar que una persona vuelva a escuchar con mayor claridad a sus seres queridos. Un apoyo visual puede ayudar a recuperar autonomía para realizar actividades cotidianas. Una prueba preventiva puede alertar sobre un problema de salud que requiere atención.
Por eso, el valor de estas jornadas no se limita al número de servicios realizados.
Su importancia también está en acercar respuestas a personas que podrían enfrentar dificultades para acceder a ellas por cuenta propia.
Carlos Quinto: hechos concretos para transformar las comunidades
El trabajo territorial que encabeza Carlos Quinto busca colocar la justicia social en el terreno de los hechos.
La Jornada de Salud Visual y Auditiva representa un ejemplo de esta visión: atender directamente a las comunidades y convertir la solidaridad en apoyos concretos.
La entrega gratuita de aparatos auditivos y apoyos visuales, junto con las pruebas preventivas de glucosa y presión arterial, conforma una estrategia orientada a fortalecer el bienestar de las familias.
El mensaje político detrás de estas acciones es claro: la transformación debe sentirse en la vida cotidiana de las personas.
No basta con hablar de derechos si las comunidades no tienen mecanismos para ejercerlos. No basta con defender la justicia social si los apoyos no llegan a quienes los necesitan.
Por ello, la presencia territorial adquiere un papel central.
Carlos Quinto plantea que la política social debe construirse a pie de calle, codo a codo con las familias, transformando la convicción en acciones que puedan verse, escucharse y vivirse.
La Jornada de Salud Visual y Auditiva llevó precisamente esa visión a las comunidades: salud gratuita, prevención y apoyos que buscan devolver autonomía y mejorar la calidad de vida.
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Porque la justicia social no se promete desde un escritorio.
Se construye en el territorio, con la gente y mediante hechos concretos.




