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Círculo Político MX

CHIQUILÁ MARCA EL RUMBO DE YUM BALAM CON LA VOZ DE LOS EJIDOS

Yum Balam

La Cuarta Transformación ha colocado una nueva visión sobre la relación entre gobierno y territorio. El Humanismo Mexicano reconoce que las comunidades poseen conocimiento, experiencia y capacidad para aportar a las decisiones públicas que inciden en su vida y en su entorno. En Yum Balam, esa visión toma fuerza con la propuesta de Jorge Ventura Arceo, comisariado del ejido Chiquilá con anexo San Ángel, para que los ejidos participen en la revisión del Programa de Manejo del Área Natural Protegida.

La propuesta llega en un momento importante. El Programa de Manejo fue publicado en 2018 y su revisión debe permitir conocer las condiciones actuales del territorio, evaluar los resultados alcanzados y definir, con la participación de los sectores que forman parte de Yum Balam, las acciones que permitan fortalecer su conservación y su desarrollo sustentable. Los ejidos forman parte de ese conocimiento territorial y su participación enriquece el diagnóstico.

Yum Balam reúne comunidades, tierras de propiedad social, actividades productivas y ecosistemas de enorme valor. Esa diversidad requiere una política pública capaz de mirar el territorio de manera integral. La conservación de manglares, humedales, selvas y especies encuentra una aliada en las comunidades que conocen sus dinámicas y participan cotidianamente en la vida del territorio.

Ahí adquiere especial relevancia el Consejo Asesor. Su creación responde precisamente a una visión participativa del manejo del Área Natural Protegida. Entre sus funciones se encuentra participar en la elaboración y evaluación del Programa de Manejo, reuniendo a representantes de los sectores vinculados con Yum Balam, incluidos los ejidos.

Esta forma de construir política pública representa un cambio importante frente al modelo neoliberal que durante los gobiernos del PRIAN privilegió decisiones verticales y una visión del territorio asociada al interés económico antes que al bienestar colectivo. El Humanismo Mexicano parte de otra idea. El territorio tiene valor ambiental, social y comunitario, y las personas que lo habitan tienen un papel fundamental en su cuidado y en la construcción de su futuro.

La participación ejidal se vincula así con principios centrales de la Cuarta Transformación como el bienestar colectivo, la justicia territorial, la participación popular, la propiedad social y la prosperidad compartida. Son conceptos que cobran sentido cuando las comunidades encuentran espacios reales para aportar su conocimiento y formar parte de las decisiones públicas.

El propio Programa de Manejo contempla una revisión periódica para evaluar su efectividad y plantear posibles modificaciones. Con ocho años de vigencia, este momento permite mirar lo avanzado, reconocer los resultados y construir las mejoras que el territorio requiera. La participación de los ejidos aporta una perspectiva indispensable para esa tarea.

Chiquilá coloca así una pieza importante en la construcción de esta nueva etapa de Yum Balam. Su participación fortalece el diálogo entre instituciones y comunidades y contribuye a una política ambiental más cercana al territorio.

La Cuarta Transformación entiende que cuidar la Madre Tierra también significa escuchar a quienes la habitan. En Yum Balam, los ejidos tienen voz, experiencia y un papel que aportar a la construcción de una conservación con bienestar y justicia territorial.