La Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos (Conaliteg) produjo 157.79 millones de ejemplares durante el ciclo escolar 2025-2026, como parte de la estrategia del Gobierno de México para garantizar que estudiantes y docentes de educación básica cuenten con materiales educativos gratuitos, suficientes y oportunos.
El organismo presentó su Programa Institucional 2026-2030, una hoja de ruta que coloca en el centro la producción, distribución y disponibilidad de los libros de texto gratuitos, además de incorporar medidas para mejorar la logística, fortalecer la planeación y ampliar el uso de papel reciclado.
El objetivo de fondo es mantener los libros de texto como una herramienta de acceso universal a la educación pública, de manera que las condiciones económicas de las familias no sean un obstáculo para que niñas, niños y adolescentes cuenten con los materiales necesarios para estudiar.
Durante el ciclo escolar 2025-2026, la Conaliteg produjo 157.79 millones de libros y materiales educativos y distribuyó 156.73 millones de ejemplares. La Secretaría de Educación Pública (SEP) informó que la producción permitió atender a aproximadamente 24.1 millones de estudiantes y 1.2 millones de docentes mediante los siete almacenes regionales del país.
Libros gratuitos, una política para garantizar el derecho a la educación
La Conaliteg tiene como misión producir y distribuir libros de texto gratuitos y otros materiales educativos para las y los estudiantes del Sistema Educativo Nacional, bajo criterios de calidad, suficiencia, oportunidad, eficiencia y transparencia.
El organismo señala que esta tarea forma parte de la responsabilidad del Estado mexicano de garantizar una educación pública, gratuita, inclusiva y universal.
El alcance de esta política va más allá de los libros destinados a los grupos regulares de educación básica. Los materiales también contemplan necesidades específicas, entre ellas educación especial, libros en Braille y macrotipo, así como materiales dirigidos a comunidades indígenas.
De esta manera, la producción editorial pública busca atender la diversidad del sistema educativo y reducir las brechas que podrían surgir cuando el acceso a materiales depende de la capacidad económica de cada familia.
La estrategia también se vincula con la transformación educativa impulsada durante los últimos años, en la que los Libros de Texto Gratuitos forman parte de los instrumentos para acompañar los procesos de enseñanza y aprendizaje.
Conaliteg plantea mejorar la logística para evitar retrasos
Uno de los principales retos identificados por el programa institucional es la necesidad de fortalecer la planeación de todo el proceso, desde la definición de cantidades hasta la llegada de los ejemplares a los almacenes regionales.
La producción de millones de libros requiere una coordinación anticipada entre la Conaliteg, la Dirección General de Materiales Educativos, proveedores, empresas impresoras, transportistas y autoridades educativas de las entidades federativas.
Por ello, el programa plantea definir oportunamente las cantidades de libros que corresponderán a cada entidad, mejorar la contratación del transporte nacional y mantener en condiciones adecuadas vehículos, almacenes y equipos de carga.
El propósito es evitar que retrasos administrativos, presupuestales o en la entrega de contenidos terminen afectando una cadena logística que debe comenzar meses antes del inicio de cada ciclo escolar.
La propia Conaliteg ha continuado durante 2026 con procesos de adquisición para los materiales correspondientes al ciclo escolar 2026-2027. Entre las convocatorias oficiales se encuentran adquisiciones de títulos para preescolar, primaria, secundaria y telesecundaria, incluyendo ejemplares con adaptación a macrotipo.
Esto muestra que la operación de la Comisión no se detiene con el cierre de un ciclo escolar: mientras se distribuyen los materiales de un periodo, comienza la planeación y contratación de los correspondientes al siguiente.
Presupuesto, un factor determinante para cumplir las metas
El programa institucional también pone sobre la mesa un aspecto fundamental: la disponibilidad oportuna de recursos públicos.
Para el ciclo 2025-2026, la Conaliteg contó inicialmente con un presupuesto autorizado de 3 mil 806.86 millones de pesos, que posteriormente tuvo una ampliación de 2 mil 91.50 millones, con lo que el presupuesto modificado llegó a 5 mil 898.36 millones de pesos.
La institución advierte que recibir recursos después del inicio del ejercicio fiscal puede generar incertidumbre, retrasos y mayores costos, debido a que la producción y distribución de los libros requiere una planeación anticipada.
La advertencia adquiere especial relevancia por la escala de la operación. No se trata únicamente de imprimir libros: hay que adquirir papel y otros insumos, contratar servicios, organizar volúmenes por entidad, movilizar toneladas de materiales y garantizar que los ejemplares lleguen a los puntos de almacenamiento establecidos.
Por ello, la planeación presupuestal forma parte de la cadena educativa y no puede desligarse de los tiempos del calendario escolar.
La distribución también tiene límites claramente establecidos
Otro elemento contemplado por la Conaliteg es la delimitación de responsabilidades en materia de distribución.
La Comisión es responsable de llevar los libros y materiales educativos hasta los almacenes regionales y centros de acopio de las autoridades educativas estatales. A partir de ese punto, la redistribución dentro de cada entidad corresponde a las autoridades educativas locales.
Para esta etapa existe la figura de la persona responsable única de distribución, encargada de coordinar los esfuerzos para recibir, organizar y entregar los materiales a las zonas escolares y escuelas.
Esta división permite establecer responsabilidades concretas dentro de una cadena que involucra a autoridades federales y estatales.
“Recicla para Leer”: libros gratuitos con enfoque ambiental
La estrategia de la Conaliteg también incorpora un componente ambiental mediante el programa “Recicla para Leer”, que busca incrementar el uso de papel reciclado en la producción de los materiales educativos.
El mecanismo permite recolectar papel en desuso y merma de impresión para intercambiarlo por papel nuevo destinado a la elaboración de libros y materiales educativos.
El programa tiene antecedentes de varios años. Documentos publicados en el Diario Oficial de la Federación señalan que “Recicla para Leer” permite que dependencias y entidades públicas entreguen papel y cartón que ya no utilizan para que la Conaliteg los intercambie por papel reciclado destinado a la producción de libros de texto y materiales de apoyo educativo.
La política ambiental de la institución también contempla el aprovechamiento de materiales reciclados y la reducción de desperdicios asociados a la producción editorial.
Así, la gratuidad de los libros puede combinarse con una estrategia de aprovechamiento de recursos, reducción de residuos y cuidado ambiental.
Una producción que continúa rumbo al ciclo 2026-2027
La actividad de la Conaliteg durante 2026 confirma que la producción de libros de texto gratuitos continúa como una política permanente del sistema educativo.
Las convocatorias emitidas este año incluyen la adquisición de diversos títulos para preescolar, primaria, secundaria y telesecundaria, además de materiales adaptados para estudiantes que requieren formatos específicos.
El volumen de producción alcanzado durante el ciclo 2025-2026 y la programación para los siguientes periodos reflejan la dimensión de una política pública que debe responder cada año a millones de estudiantes.
El desafío para el periodo 2026-2030 será mantener esa capacidad de respuesta, mejorar la planeación logística y garantizar que los recursos lleguen con suficiente anticipación para que ningún retraso administrativo termine afectando el acceso de las comunidades escolares a sus materiales.
La apuesta de la Conaliteg combina tres objetivos centrales: producir materiales de calidad, distribuirlos oportunamente y hacerlo con un mayor aprovechamiento de papel reciclado.
Con ello, los Libros de Texto Gratuitos permanecen como uno de los instrumentos más visibles de la educación pública mexicana y como una política que busca garantizar que el acceso a los materiales escolares no dependa del ingreso de las familias.
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La meta para los próximos años es clara: que la producción y distribución de los materiales educativos avance al mismo ritmo que las necesidades del sistema educativo, con mayor planeación, eficiencia logística, inclusión y responsabilidad ambiental.
Fuente: Conaliteg, Secretaría de Educación Pública y Diario Oficial de la Federación.




