Probablemente, el mayor símbolo del sincretismo cultural del mestizaje que se dio en Tlalnepantla es el templo de Corpus Cristi. La construcción en medio de los dos pueblos originarios de Tenayuca y Teocalhueyacan (la tierra de en medio) no sólo da origen al nombre y municipio de Tlalnepantla, sino que representa -según diversos cronistas- el compromiso de los franciscanos por evangelizar a través de la conciliación y pacificación. De ahí que incluso los habitantes de ambos pueblos hayan transportado los insumos, particularmente las canteras respectivas de cada pueblo, para la construcción del convento, en acuerdo con los caciques, luego el templo.
Según la inscripción en la puerta norte el convento fue fundado en 1554. Posteriormente inició la construcción de la iglesia, su capilla abierta, la huerta, el cementerio. En el convento, como era costumbre, había un internado donde, además de la formación religiosa, se enseñaba a leer y escribir, a pequeñas y pequeños indígenas o pobres que eran integrados en el internado. Según registros, el monasterio estaba terminado en 1582 y, aún con algunos detalles faltantes, a finales del siglo, tanto el convento y la iglesia funcionaban plenamente. Los pueblos de Tenayuca y Teocalhueyacan donaron, cada uno, una pila bautismal labrada en piedra. La de Tenayuca “ostentando glifo de su muralla” y la de Teocalhueyacan con un “cordón emblemático de la seráfica orden franciscana en su derredor”. Su estilo arquitectónico “tipo fortaleza” y su fachada principal neoclásica.
Como consecuencia de la construcción del convento y el templo, se fueron instalando grupos de chozas aisladas y pequeñas casas en torno al lugar, originando lo que se convertirá en el pueblo de Tlalnepantla. Básicamente eran construcciones humildes de adobe o tepetate, cercas de piedra y pozos de lazo. Con el paso de los años, ya con la llegada de familias en mejores condiciones socioeconómicas, avecindadas en la zona, que incluía los ranchos y haciendas cercanas, se fueron trazando las primeras calles, de las cuales algunas se convirtieron en las avenidas importantes de la actualidad. En torno al templo erigido en parroquia, se fueron fundando los primeros barrios cercanos como San Bartolomé Tenayucan, San Lorenzo Teocalhueyacan, Los Reyes y Santa María.
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La denominación de Corpus Cristi, el cuerpo de Cristo refiere a la fiesta medieval católica que celebra la presencia corpórea de Jesús de Nazaret, en la llamada Eucaristía, en la que el cuerpo de Cristo, representado por la hostia, es llevado en procesión, en honor a la última cena, donde Jesús convirtió el pan y vino en su cuerpo y sangre durante la llamada última cena, con sus apóstoles, previa al proceso de su juicio, martirio y crucifixión, según la tradición cristiana. Más allá de las creencias de cada quien, este proceso es uno de los mayores símbolos del sacrificio de una persona, y símbolos como ese nos deben llamar a la reflexión y la acción sobre todo en estas fechas que uno comparte con sus seres queridos y sus comunidades. Manuel Toussaint señaló que: “muchas modificaciones ha sufrido la iglesia de este convento, al grado de que casi no se puede encontrar nada de lo primitivo. Quizás la portada lateral, que lleva la fecha de 1587, sea lo mas arcaico”. Sin embargo, lo que queda es el testimonio histórico y cultural cotidiano en toda la población tlalnepantlense como depositaria de ese legado.




