Fuerzas federales refuerzan la prevención en Jalisco y Colima por el huracán “Polo”
Elementos del Ejército Mexicano y de la Guardia Nacional activaron la fase preventiva del Plan DN-III-E en los estados de Jalisco y Colima, ante las condiciones meteorológicas asociadas al huracán “Polo” y el desarrollo de la temporada de lluvias y ciclones tropicales 2026.
La movilización tiene como objetivo reducir riesgos para la población, anticipar posibles emergencias y fortalecer la capacidad de respuesta ante escenarios como inundaciones, desbordamientos de ríos, deslaves y afectaciones en caminos o comunidades ubicadas en zonas vulnerables.
“Polo” alcanzó la categoría 5 en la escala Saffir-Simpson frente a las costas del Pacífico mexicano. Aunque los reportes meteorológicos señalan que el núcleo del sistema se mantiene mar adentro, su cercanía con el litoral puede generar lluvias intensas, oleaje elevado, deslizamientos de tierra y desbordamientos en distintos puntos de la región.
Ante este panorama, las autoridades federales mantienen labores coordinadas con los gobiernos estatales y municipales para fortalecer las acciones de protección civil y atender de manera oportuna cualquier eventualidad.
Vigilancia en ríos, presas y comunidades vulnerables
El personal militar adscrito a la V Región Militar, así como a las zonas militares 15/a. y 20/a., realiza recorridos preventivos en ríos, presas, cauces y localidades identificadas con antecedentes de riesgo.
Estas tareas buscan conocer las condiciones de los cuerpos de agua, detectar incrementos en los niveles, ubicar posibles puntos de desbordamiento y mantener comunicación con las autoridades locales responsables de la atención de emergencias.
Los recorridos también permiten identificar caminos que podrían quedar incomunicados, zonas susceptibles a deslaves y comunidades que eventualmente requieran evacuación o apoyo especial.
La estrategia preventiva contempla además trabajos de limpieza y desazolve en sistemas de drenaje y desagüe. Estas labores son relevantes ante la posibilidad de lluvias intensas, debido a que la acumulación de basura, lodo y otros materiales puede impedir el flujo adecuado del agua y aumentar el riesgo de encharcamientos o inundaciones.
En paralelo, los efectivos brindan orientación a la ciudadanía sobre medidas de autoprotección, rutas de evacuación y acciones que deben realizarse antes, durante y después de una emergencia meteorológica.
Preparan albergues temporales y mecanismos de respuesta
Como parte del despliegue, las fuerzas federales también avanzan en la organización logística para habilitar albergues temporales en caso de que las condiciones obliguen a trasladar a familias de zonas de riesgo.
La preparación incluye la identificación de espacios adecuados, la coordinación con autoridades municipales y estatales, así como la previsión de recursos necesarios para brindar atención a las personas que pudieran resultar afectadas.
El Plan DN-III-E contempla acciones de prevención, auxilio y recuperación ante desastres naturales o provocados por la actividad humana. De acuerdo con la Secretaría de la Defensa Nacional, este instrumento permite coordinar recursos humanos, vehículos, maquinaria y capacidades operativas para apoyar a la población y proteger sus bienes y entorno.
En este caso, la activación preventiva pretende evitar que la respuesta institucional se limite a actuar después de una contingencia. La vigilancia anticipada de zonas críticas, el mantenimiento de sistemas de desagüe y la preparación de refugios forman parte de una política de reducción de riesgos que busca ganar tiempo frente a la evolución de los fenómenos meteorológicos.
Coordinación entre los tres órdenes de gobierno
Las labores se realizan en coordinación con autoridades estatales y municipales, así como con las instancias responsables de Protección Civil. Esta colaboración resulta fundamental para compartir información, definir prioridades y establecer mecanismos de atención en las comunidades que pudieran enfrentar mayores afectaciones.
La experiencia de anteriores fenómenos meteorológicos en la costa del Pacífico ha mostrado que las lluvias intensas pueden provocar daños incluso cuando el centro de un huracán no toca tierra. Los efectos indirectos pueden incluir crecidas súbitas de ríos, caída de árboles, interrupciones viales, fallas en servicios básicos y afectaciones en viviendas ubicadas cerca de cauces o laderas.
Por ello, el despliegue federal se concentra en labores de reconocimiento, vigilancia, prevención y apoyo a las autoridades civiles. La Guardia Nacional ha participado en operativos similares en Jalisco, Colima y otros estados del Pacífico, con patrullajes de reconocimiento, retiro de materiales y atención a comunidades afectadas por lluvias, deslaves y encharcamientos.
Defensa llama a mantenerse atentos a los avisos oficiales
La Secretaría de la Defensa Nacional hizo un llamado a la población para mantenerse informada mediante los canales oficiales y atender las recomendaciones emitidas por las autoridades de Protección Civil.
La dependencia pidió evitar rumores, no acercarse a ríos, presas, arroyos o zonas inundadas y atender de inmediato cualquier indicación de evacuación. También recomendó tener identificados documentos importantes, medicamentos, teléfonos de emergencia, lámparas y suministros básicos en caso de que sea necesario abandonar temporalmente el domicilio.
El llamado adquiere especial relevancia en comunidades rurales, zonas costeras, áreas montañosas y puntos donde históricamente se han registrado inundaciones o deslizamientos.
La activación de la fase preventiva del Plan DN-III-E en Jalisco y Colima representa una medida de anticipación frente a un fenómeno que mantiene bajo vigilancia a buena parte del Pacífico mexicano. Mientras “Polo” continúa su desplazamiento, el Ejército y la Guardia Nacional mantienen recorridos, trabajos de prevención y coordinación institucional para reducir riesgos y brindar auxilio ante cualquier emergencia.
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