Región de Camargo.– En una demostración de músculo político y convicción social, la marea ciudadana de Campo para Crecer desbordó todas las expectativas en Camargo. No fue solo un evento; fue un grito de unidad donde más de 1,300 personas —hombres y mujeres que trabajan la tierra y sostienen a sus familias— se congregaron para dejar claro que el cambio verdadero se construye desde el surco y desde la base.
La jornada estuvo marcada por la presencia de referentes fundamentales para la transformación en Chihuahua. El alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, se sumó a este encuentro, escuchando de primera mano el sentir de una región que exige ser protagonista de su propio desarrollo. Junto a él, destacó la participación activa de Carlos Majarrez, quien junto a los liderazgos locales, reafirmó que este proyecto no es de escritorio, sino de territorio.
Unidad frente a los retos
Con el espíritu militante que caracteriza a este movimiento, se subrayó que la clave para derrotar el rezago es la organización. La asistencia masiva de las familias camarguenses es la prueba irrefutable de que hay un pueblo despierto, listo para sumar esfuerzos en torno a Campo para Crecer Chihuahua.
"Aquí no venimos a prometer, venimos a construir hombro con hombro. La unidad es nuestra mayor fuerza y el bienestar de nuestras familias es la única meta", se escuchó entre el entusiasmo de los asistentes.
Compromiso inquebrantable
Desde la trinchera de Campo para Crecer, el mensaje fue directo: la cercanía con la gente no es opcional, es el motor de la lucha. El compromiso de Cruz Pérez Cuéllar y la visión de cuadros como Carlos Majarrez consolidan una ruta clara hacia un desarrollo incluyente, donde nadie se quede atrás y el campo chihuahuense recupere la dignidad que merece.
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La movilización en Camargo es apenas el inicio. El mensaje es fuerte y claro: el campo está de pie y la transformación no la detiene nadie.




