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Círculo Político MX

"EL CONTRASTE DE LA MADUREZ: ORGANIZACIÓN DE BASE FRENTE AL CANIBALISMO DEL PRIAN." Por Andrés Flores

En los tiempos de la política, rige la congruencia y se castiga el desprecio por el Pueblo. A medida que nos acercamos al proceso electoral de 2027, el escenario nacional ofrece un contraste tan nítido que resulta interesante estudiarlo. Por un lado, Morena se despliega en el territorio, fortaleciendo sus estructuras, abriendo asambleas y consolidando la unidad en torno al Segundo Piso de la Transformación que encabeza nuestra Presidenta Claudia Sheinbaum. Por el otro, la oposición se esfuerza en continuar su camino al olvido político.

Para entender el vacío de la derecha actual, es necesario volver al origen de su debacle. En julio de 2018, cuando el tsunami democrático del Obradorismo sepultó las estructuras del viejo régimen corporativo, los partidos de la oligarquía no solo perdieron la presidencia; perdieron el alma y el libreto. Se quedaron sin el presupuesto público que aceitaba sus maquinarias y, lo más grave, se quedaron sin una propuesta de país. Hoy, ocho años después de aquella lección histórica, el PRIAN y sus satélites siguen atrapados en el mismo trauma, incapaces de formular un proyecto serio que vaya más allá del odio, el berrinche mediático y la nostalgia por los privilegios perdidos.

La incapacidad de la derecha para organizarse ha derivado en una triste comedia. Ante el rechazo absoluto del Pueblo a sus siglas históricas, la estrategia de las cúpulas conservadoras ha sido la simulación, en lugar de renovarse, ensayan la creación de "nuevos" partidos políticos, membretes de ocasión y supuestos movimientos sociales independientes que nacen muertos y encabezados por los mismos políticos del pasado. Estas franquicias del oportunismo, lejos de sumar, lo único que consiguen es atomizarlos y dividirlos aún más en una guerra de egos por los restos del botín plurinominal. El empresariado que financia sus cenas de lujo observa con frustración cómo cada membrete nuevo que inventan es solo otra puerta para el canibalismo interno de la reacción.

Mientras el conservadurismo se diluye en su propio laberinto de siglas ficticias, el movimiento de transformación hace lo propio, organizarse con las personas, el Pueblo. La ruta hacia el 2027 no se está diseñando en despachos de Polanco ni en agencias de relaciones públicas, sino a ras de suelo, a través de la elección de las coordinaciones estatales y el blindaje de los comités de base. La 4T se fortalece porque entiende que la continuidad del Humanismo Mexicano no depende de la debilidad del adversario, sino de la vitalidad y la concientización de la propia militancia.

La lección de estos ocho años es contundente. La oposición nunca entendió que el Obradorismo no era un fenómeno transitorio, sino una revolución de las conciencias que llegó para quedarse. Al carecer de propuestas para el salario mínimo, la soberanía energética o el bienestar social, su única plataforma es esperar que al país le vaya mal o implorar por intervencionismos extranjeros que la dignidad presidencial frena en seco.

El 2027 no será una simple cita en las urnas, sino la ratificación de que México ha decidido cambiar para siempre. Mientras la derecha sigue fundando pseudomovimientos para administrar su derrota y dividirse fracciones, la Cuarta Transformación se alista, unida y fortalecida, para refrendar el mandato sagrado de las mayorías. El Pueblo está despierto, el rumbo está claro y el futuro, afortunadamente, les sigue quedando muy grande a los nostálgicos del pasado.