La controversia sobre los límites del activismo digital se enciende luego de que el analista político y vecino de la alcaldía Cuauhtémoc, Saúl Castañón, señalara a la funcionaria de utilizar tragedias como estrategia de posicionamiento mediático.
La delgada línea entre la búsqueda genuina de justicia y el oportunismo político ha vuelto a ser el centro del debate. A través de un agudo análisis en la plataforma X, Saúl Castañón, analista político y residente de la Cuauhtémoc, lanzó una severa crítica contra el manejo de crisis y casos de violencia por parte de Alessandra Rojo de la Vega, acusándola de convertir el sufrimiento ajeno en una herramienta de marketing personal.
En un mensaje que rápidamente abrió la discusión sobre la ética en la comunicación política contemporánea, Castañón fue tajante:
"El dolor de una víctima no es contenido, @AlessandraRdlv. Y la justicia no se decide en tus redes sociales, ni en cámaras. Lo que estás haciendo no es defender a las víctimas. Es usar su dolor para posicionarte".
La espectacularización de la justicia
El cuestionamiento central, desarrollado a lo largo de un hilo de once publicaciones, apunta directamente al modelo de relaciones públicas que ha caracterizado la trayectoria reciente de Rojo de la Vega. Si bien la visibilización de las injusticias es un recurso legítimo para ejercer presión social, el analista advierte sobre una peligrosa desviación: la transformación de las víctimas en meros insumos para generar interacción digital, likes y dividendos políticos.
La crítica de Castañón subraya que los procesos legales y la verdadera defensa de los derechos se exigen y litigan en los tribunales, no mediante un despliegue de cámaras y reflectores diseñado para mantener a la figura pública como protagonista de la narrativa. Este enfoque, argumentan los críticos de la funcionaria, no solo entorpece el debido proceso, sino que corre el riesgo de revictimizar a los afectados al exponerlos a la dinámica superficial de las redes sociales.
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Hasta la publicación de esta nota, Rojo de la Vega no ha emitido una postura oficial frente a estos señalamientos. Sin embargo, el planteamiento de Saúl Castañón deja sobre la mesa una reflexión ineludible para el electorado y la opinión pública: cuando la agenda se sostiene exhibiendo el dolor ajeno, ¿se está buscando realmente la reparación de las víctimas o simplemente asegurar capital para la próxima campaña?




