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Círculo Político MX

"EL FIN DEL ODIO COMO POLÍTICA." Por Andrés Flores

Toda transformación política y económica verdaderamente profunda lleva en su núcleo una revolución de las conciencias. En el México de hoy, no basta con redistribuir la riqueza a través de pensiones constitucionales ni con recuperar la soberanía de nuestros recursos energéticos; el verdadero triunfo del Humanismo Mexicano radica en desmontar las estructuras mentales que el viejo régimen sembró durante décadas en el alma de nuestra sociedad. Por eso, la batalla más encarnizada que libramos no se da únicamente en las urnas o en las Cámaras, sino en las calles, en las redes y en el lenguaje, ahí donde la derecha insiste en sembrar sus discursos de odio como último reflejo de sus privilegios perdidos.

La derecha mexicana y sus ‘‘ideólogos’’ se han quedado sin argumentos y sin banderas sociales. Ante el éxito de un modelo de prosperidad compartida que eleva los salarios y reduce la pobreza, su única respuesta ha sido el repliegue hacia lo más podrido de su identidad: el clasismo, el racismo, el machismo y la xenofobia. Como bien lo definió de forma contundente nuestra Presidenta Claudia Sheinbaum "La derecha es el odio, la derecha es la discriminación". Para los sectores conservadores, la libertad de la que tanto hablan no es más que el privilegio de unos cuantos de mirar por encima del hombro a las mayorías populares, pretendiendo que el color de piel, el origen social o el género determinen los derechos de una persona.

Los episodios recientes de discriminación y agresiones clasistas (muchas veces viralizados en el actuar cotidiano de personajes que se creen dueños de las calles o que insultan a nuestras fuerzas del orden público) no son arrebatos individuales aislados. Son la manifestación sintomática de una minoría que no soporta ver un país donde los indígenas tienen dignidad restituida, donde las mujeres de 60 a 64 años reciben un reconocimiento histórico de justicia social y donde los jóvenes de los barrios populares tienen garantizado el derecho al futuro. Les enfurece que el Estado ya no sea su comité de negocios privado y que la palabra "Pueblo" haya dejado de ser un concepto demagógico para convertirse en el motor de las decisiones nacionales.

El machismo recalcitrante de las cúpulas del PRIAN, que durante meses intentó descalificar la capacidad de la primera mujer Presidenta, se estrella hoy contra el rigor científico, la honestidad y la estabilidad de un gobierno que camina con paso firme. Su racismo aberrante y su clasismo de ventanilla son las armas de los cobardes políticos que no tienen un proyecto de país que ofrecer. Mientras ellos intentan dañar a la sociedad dividiéndola entre "ciudadanos de primera" y sectores marginados, la Cuarta Transformación promueve los principios de fraternidad, solidaridad e inclusión universal.

No habrá tregua ni paso atrás frente a los discursos que atentan contra la dignidad humana. Una sociedad justa no se consolida únicamente con leyes, sino erradicando de raíz la violencia discursiva que deshumaniza al otro. Que la derecha siga atrapada en el laberinto de sus prejuicios y sus odios históricos; nosotros seguiremos habitando las plazas públicas, abriendo las puertas de la cultura y la educación para todas y todos, y demostrando que la fraternidad popular es el escudo más poderoso contra la infamia. En este México que se transforma, el odio ya no cala, porque el amor al Pueblo y la igualdad ya vencieron a la reacción.