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Círculo Político MX

"EL PODER DEL RESPALDO DEL PUEBLO." Por Andrés Flores

En política hay algo que no se puede simular ni imponer, la legitimidad. Y esa legitimidad, en una democracia, se mide con claridad en un indicador fundamental, que es el respaldo ciudadano.

De acuerdo con la más reciente encuesta de El Financiero, la Presidenta Claudia Sheinbaum cuenta con un 70% de aprobación ciudadana al mes de marzo de 2026.

Siete de cada diez mexicanas y mexicanos respaldan su gobierno. No es un dato menor. Es un hecho histórico. Porque cuando se coloca esta cifra en perspectiva, lo que se observa no es solo un buen momento político, sino una ruptura con la lógica del pasado. Durante décadas, los gobiernos llegaban con expectativas altas y terminaban sus sexenios con niveles de desaprobación que reflejaban el desgaste, la distancia con la gente y, en muchos casos, el fracaso de sus políticas.

Hoy ocurre justo lo contrario. Nuestra Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, no solo mantiene niveles altos de aprobación, sino que ha logrado sostenerlos de manera consistente desde el inicio de su mandato, colocándose por encima de sus antecesores en el mismo periodo.

Los datos comparativos son contundentes, la aprobación promedio de los ex presidentes de México en el pasado solía rondar por el suelo, no olvidemos la aprobación ciudadana de Enrique Peña Nieto apenas rondando el 49% a inicios de su sexenio y terminando el mismo con números cercanos al 20%.

El único ex presidente que rompe con estas lógicas ha sido el precursor de la Cuarta Transformación, Andrés Manuel López Obrador quien mantuvo en promedió durante su sexenio niveles cercanos al 69% de aprobación, legado que sigue viéndose reflejado actualmente con el segundo piso de la Transformación encabezada por nuestra Presidenta.

Mientras que en el pasado la aprobación tendía a desplomarse con el paso del tiempo, hoy se mantiene en niveles increíblemente robustos. Incluso con variaciones naturales, el respaldo a la Presidenta se ha sostenido por encima del 70% en distintos momentos de su gestión.

Es el resultado de un cambio profundo en la relación entre el gobierno y el Pueblo. Durante el periodo neoliberal, esa relación se rompió. Se gobernaba desde arriba, de espaldas a las personas, con decisiones que beneficiaban a unos cuantos y excluían a las mayorías.

Hoy, esa lógica se ha terminado. La Cuarta Transformación no solo cambió políticas públicas, cambió la forma de ejercer el poder. Se gobierna con cercanía, con territorio, con programas sociales que llegan directamente a la gente, con una visión que pone en el centro a quienes históricamente fueron olvidados.

Por eso el respaldo no es momentáneo, es sostenido, porque se encuentra sustentado en resultados, desde la experiencia cotidiana de millones de personas que hoy viven mejor que antes.

Hoy es evidente que existe confianza en el rumbo, y esa confianza es, quizá, el activo político más importante que puede tener un gobierno.

Mientras algunos sectores de la oposición insisten en instalar una narrativa de crisis permanente, los datos cuentan otra historia. Una historia donde la ciudadanía respalda, donde la legitimidad se fortalece y donde el proyecto de Transformación no solo se mantiene, sino que avanza.

Porque al final del día, en democracia, el juicio más importante no se emite en los medios ni en los espacios de opinión. Se emite en el pueblo, y hoy, el pueblo de México ha sido claro, respalda a su Presidenta.

Un respaldo que no solo explica el presente que vivimos, si no que tiene el poder de definir el futuro de nuestra nación.