Coincido plenamente con el mensaje de nuestra presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo: ningún interés personal puede estar por encima de los intereses del pueblo y de la Nación.
Sus palabras nos recuerdan algo fundamental para quienes creemos en la transformación: el poder tiene sentido cuando se pone al servicio de la gente, no cuando se utiliza para satisfacer ambiciones personales o intereses de grupo.
Quienes caminamos desde abajo sabemos que la política debe tener principios. Amor al prójimo, solidaridad, justicia social y compromiso con quienes más lo necesitan deben guiar nuestra manera de hacer política.
Como luchador social, comparto plenamente esta visión. La verdadera transformación se construye en las calles, escuchando a las familias, acompañando sus causas y trabajando para que nadie quede atrás.
México merece servidores públicos cercanos, sensibles y comprometidos con su pueblo. Los cargos son pasajeros; la responsabilidad con la gente y con la Nación permanece.
Por eso, el mensaje de nuestra presidenta debe escucharse en todos los niveles de gobierno, incluida la alcaldía Cuauhtémoc: ningún nombre, ningún grupo y ningún interés particular puede estar por encima del bienestar de la gente.
Yo no tengo un cargo público. Soy un luchador social y quiero seguir siéndolo: con los pies en la tierra, cerca del pueblo y respaldando una transformación que pone al ser humano en el centro.
Porque comparto una convicción con nuestra presidenta:
Se llega al poder para servir, nunca para servirse.
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Y cuando el poder sirve al pueblo, la transformación tiene sentido.




