El PRI abrió el tablero con el 9 de julio, al anunciar el proceso para elegir a sus Defensoras y Defensores de México. El PAN fijó el 31 de agosto como fecha para presentar a sus Coordinadores del Cambio y Defensores de la Familia. Morena, por su parte, estableció un calendario escalonado: 3 de agosto para coordinaciones distritales federales, 21 de septiembre para coordinaciones municipales y 8 de noviembre para coordinaciones distritales locales.
Hasta ahora, tres de las ocho fuerzas políticas nacionales han definido públicamente su ruta interna. Aún están pendientes Movimiento Ciudadano, Partido Verde, Partido del Trabajo, Somos México y PAZ.
Como advierte el politólogo Adam Przeworski, la democracia entra en crisis no solo cuando se violan las reglas, sino también cuando las instituciones dejan de generar certidumbre y confianza. Y, como recordaba Jesús Reyes Heroles, en política la forma es fondo: los procedimientos importan tanto como los resultados. Por ello, los procesos internos de los partidos no son un trámite administrativo: son una prueba de su compromiso con la competencia democrática, la transparencia y la legitimidad de sus futuras candidaturas.
En política, las elecciones no comienzan el día de la votación; comienzan cuando los partidos definen sus reglas, sus tiempos y a quienes habrán de encabezar su proyecto. El calendario también es estrategia, y la fortaleza de una democracia se mide, en buena parte, por la calidad de sus procesos internos.




