La dirigencia nacional de Acción Nacional (PAN) ha encendido las alertas ante el escenario de vulnerabilidad que enfrenta la emblemática alcaldía Miguel Hidalgo, considerada uno de sus principales bastiones políticos en la Ciudad de México, de cara al proceso electoral del 2027.
Información al interior del partido señala que los resultados y la percepción ciudadana en torno a la administración del alcalde Mauricio Tabe han generado preocupación profunda en la cúpula blanquiazul. Los altos mandos consideran que, de no corregir el rumbo administrativo y operativo de manera inmediata, el partido se arriesga a perder el control de este territorio estratégico.
Ante este panorama de riesgo electoral, el presidente nacional del PAN, Jorge Romero, habría tomado la decisión de intervenir políticamente en la demarcación. Como parte de esta estrategia de contención, se prevé la integración de nuevos perfiles técnicos y operativos enviados directamente por el Comité Ejecutivo Nacional para ocupar direcciones clave dentro de la estructura de la alcaldía.
El objetivo central de estos relevos es blindar la gestión, mejorar la entrega de resultados a la ciudadanía y reencauzar la administración de Tabe durante la segunda mitad de su periodo, buscando recuperar la confianza ciudadana antes de que se definan las candidaturas para los comicios intermedios.
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Para el blanquiazul, Miguel Hidalgo no es una alcaldía menor; representa una de las vitrinas políticas más importantes de la oposición en la capital del país. Las evaluaciones internas apuntan a que los errores en la gestión actual podrían facilitar el avance de sus adversarios políticos, por lo que la dirigencia nacional optó por endurecer el control y supervisión sobre la demarcación antes de que el desgaste político sea irreversible.




