México continúa avanzando en la construcción de una estrategia energética que permita garantizar el suministro de energía para las próximas décadas. Como parte de este proceso, la presidenta Claudia Sheinbaum informó recientemente que ya se encuentra muy avanzado el trabajo del Grupo de Científicos y Expertos encargado de analizar la explotación de las reservas de gas natural en yacimientos no convencionales del país.
La mandataria adelantó que en los próximos días se presentarán públicamente las primeras recomendaciones derivadas de estas investigaciones, con el objetivo de que la sociedad conozca los alcances, beneficios y desafíos asociados a este recurso energético.
Sheinbaum ha señalado que cualquier decisión relacionada con el aprovechamiento del gas no convencional estará sustentada en evidencia científica y acompañada de consultas con las comunidades potencialmente involucradas. Asimismo, reiteró que el objetivo es fortalecer la soberanía energética nacional y reducir la dependencia de importaciones energéticas, especialmente del mercado estadounidense.
Actualmente, el país consume cerca de 9 mil millones de pies cúbicos diarios de gas natural; sin embargo, sólo una tercera parte de esta demanda se cubre con producción nacional. Ante este panorama, el Gobierno de México busca alcanzar una producción sostenida de 5 mil millones de pies cúbicos diarios hacia el año 2030.
Para lograrlo, se contempla una inversión superior a 87 mil millones de pesos mediante proyectos impulsados por Cenagas, enfocados en fortalecer la infraestructura de transporte, almacenamiento y distribución del energético. Estas acciones también permitirán atender la creciente demanda derivada de nuevas centrales eléctricas de ciclo combinado, el desarrollo industrial y el crecimiento urbano en distintas regiones del país.
Quintana Roo: crecimiento y demanda energética
La estrategia nacional adquiere una importancia especial en Quintana Roo, donde el acelerado crecimiento turístico, económico y poblacional ha incrementado de manera sostenida la demanda energética. Ante este escenario, tanto la iniciativa privada como los distintos niveles de gobierno impulsan proyectos e inversiones orientados a fortalecer la infraestructura energética de la región, con el objetivo de garantizar un suministro confiable, eficiente y suficiente que responda a las necesidades actuales y futuras del sureste mexicano.
En este contexto, el gas natural se consolida como un recurso estratégico para garantizar el suministro eléctrico de la región. Su disponibilidad resulta fundamental para alimentar las centrales de ciclo combinado que actualmente representan una de las tecnologías más eficientes para la generación de electricidad a gran escala y que permiten reducir emisiones en comparación con otros combustibles fósiles.
Además, el fortalecimiento de la infraestructura gasífera en el sureste avanza de manera paralela a proyectos regionales de gran relevancia. En Yucatán, el gobierno estatal ha anunciado que la entidad se encamina a convertirse en el principal centro energético de la Península, gracias a nuevas inversiones en generación eléctrica, ampliación del suministro de gas natural y desarrollo de infraestructura de interconexión.
De acuerdo con las autoridades yucatecas, la construcción de nuevos gasoductos terrestres y la expansión de la red de distribución permitirán no solo alcanzar la autosuficiencia energética local, sino también suministrar electricidad a Campeche y Quintana Roo. Este proceso estará respaldado por nuevas centrales de ciclo combinado alimentadas con gas natural, así como por proyectos de energía renovable que complementarán la generación regional.
Para Quintana Roo, estos proyectos representan una oportunidad estratégica. Una mayor disponibilidad de gas natural y una red eléctrica regional más robusta contribuirán a mejorar la confiabilidad del suministro energético, impulsar nuevas inversiones y acompañar el crecimiento de una de las zonas turísticas más importantes de América Latina.
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De esta manera, mientras el Gobierno de México avanza en su estrategia para fortalecer la producción nacional de gas natural y reducir la dependencia energética externa, el sureste del país se posiciona como una de las regiones donde este combustible jugará un papel decisivo para el desarrollo económico y la seguridad energética de las próximas décadas.




