La ciudad de Gaza volvió a abrir una herida que permanece expuesta desde octubre de 2023. Este jueves, decenas de palestinos participaron en un funeral colectivo para despedir los restos de 105 personas recuperadas bajo los escombros de un edificio residencial destruido durante un bombardeo ocurrido hace casi tres años.
Los restos fueron encontrados en las ruinas del complejo residencial Al-Taj, en una operación de búsqueda encabezada por equipos de la Defensa Civil palestina. Las autoridades locales señalaron que las labores permitieron recuperar los cuerpos después de permanecer sepultados desde el 25 de octubre de 2023.
El funeral reunió a familiares y habitantes de la zona, quienes acompañaron el traslado de los restos cubiertos con banderas palestinas desde el lugar donde fueron localizados hasta el sitio de sepultura.
El episodio vuelve a colocar sobre la mesa una de las consecuencias más difíciles de dimensionar de la destrucción provocada por la guerra: miles de personas continúan desaparecidas mientras sus familias desconocen dónde quedaron sus cuerpos.
Una búsqueda que continúa entre toneladas de escombros
Raed Al-Dahshan, funcionario de la Defensa Civil de Gaza, señaló que todavía podría haber miles de personas bajo las estructuras colapsadas. La estimación proporcionada por autoridades palestinas apunta a que más de 7 mil cuerpos permanecerían atrapados bajo los restos de edificios destruidos.
La recuperación no es una tarea sencilla. Los equipos enfrentan grandes cantidades de concreto y acero retorcido, además de restricciones para disponer de maquinaria pesada, combustible, piezas de repuesto y otros insumos indispensables.
La dimensión del problema ha sido reconocida por organismos internacionales. Naciones Unidas informó en septiembre que la Defensa Civil palestina había recuperado más de 630 cuerpos y restos humanos debajo de edificios destruidos en Gaza entre noviembre de 2025 y septiembre de 2026. Las autoridades palestinas estimaban entonces que más de 8 mil personas continuaban desaparecidas bajo los escombros.
El organismo internacional también documentó que algunas recuperaciones se han realizado prácticamente con las manos debido a la falta de equipo adecuado.
La situación convierte cada operación de búsqueda en una carrera contra el tiempo, pero también en una cuestión de dignidad para las familias que durante años han vivido sin conocer el destino de sus seres queridos.
La Defensa Civil pide maquinaria para continuar con las labores
El llamado de las autoridades palestinas es concreto: disponer de maquinaria pesada y recursos suficientes para acelerar la recuperación de los cuerpos.
El proyecto de búsqueda de la Defensa Civil contempla viviendas destruidas en diferentes sectores de Gaza, particularmente en la ciudad de Gaza y zonas del norte y centro de la Franja.
La operación comenzó formalmente el 19 de julio y contempla cientos de horas de trabajo destinadas a localizar restos humanos entre las estructuras colapsadas.
Sin embargo, la capacidad de respuesta continúa limitada por el acceso restringido a determinadas zonas y por la dificultad para introducir equipo especializado.
La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios ha documentado que las labores para retirar escombros y recuperar cuerpos se han visto obstaculizadas por restricciones para introducir maquinaria pesada, refacciones, lubricantes y otros materiales esenciales.
En agosto, OCHA informó también sobre el entierro de los restos de 50 personas que habían muerto más de dos años antes y que fueron recuperadas de debajo de los escombros en la ciudad de Gaza. El organismo señaló entonces que las operaciones de recuperación continuaban limitadas por las restricciones de acceso y suministro.
Naciones Unidas advierte sobre la dimensión de la tragedia
La recuperación de los restos no solamente representa una tarea humanitaria. También tiene implicaciones para la documentación de lo ocurrido durante el conflicto.
El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, señaló en septiembre que la aparición de restos humanos, en su mayoría correspondientes a mujeres y menores según los reportes recibidos, plantea serias preocupaciones respecto al cumplimiento del derecho internacional.
Türk pidió permitir el acceso de investigadores internacionales a todas las zonas de Gaza para contribuir a la documentación y preservación de posibles evidencias. También advirtió que la recuperación de restos podría ser apenas una fracción de lo que permanece bajo las estructuras destruidas.
El funcionario sostuvo que las familias tienen derecho a conocer qué ocurrió con sus familiares desaparecidos y a recibir sus restos para una sepultura digna.
La cuestión adquiere especial relevancia ante los procesos jurídicos internacionales relacionados con la conducta de las hostilidades en Gaza. Naciones Unidas ha señalado la necesidad de preservar evidencia localizada en sitios destruidos mientras continúan las investigaciones y procedimientos correspondientes.
El costo humano permanece bajo las ruinas
La escena del funeral en Gaza ocurre en un territorio donde la destrucción física de viviendas e infraestructura ha alcanzado dimensiones extraordinarias.
Una evaluación conjunta del Banco Mundial, Naciones Unidas y la Unión Europea calculó en abril de 2026 que las necesidades de recuperación y reconstrucción de Gaza ascendían a 71 mil 400 millones de dólares para la siguiente década. El análisis estimó daños físicos por 35 mil 200 millones de dólares y señaló que más de 371 mil 888 viviendas habían sido destruidas o dañadas.
La vivienda, la salud, la educación, el comercio y la agricultura aparecen entre los sectores más afectados.
La magnitud de la destrucción también explica por qué localizar cuerpos bajo los edificios colapsados se ha convertido en una operación prolongada. No se trata únicamente de retirar concreto: cada estructura puede contener restos humanos y objetos personales que podrían ayudar a identificar a quienes permanecen desaparecidos.
En septiembre, una experta de Naciones Unidas advirtió precisamente sobre la necesidad de que cualquier operación de retiro de escombros preserve las posibles evidencias y permita recuperar e identificar los restos humanos.
Un funeral que también representa una búsqueda de respuestas
El entierro de las 105 personas recuperadas del complejo Al-Taj no cierra necesariamente la historia de quienes permanecieron desaparecidos durante casi tres años.
Para las familias, recibir los restos representa la posibilidad de concluir una espera marcada por la incertidumbre. Para las autoridades de emergencia, en cambio, la recuperación de estos cuerpos forma parte de una operación mucho mayor que todavía tiene miles de casos pendientes.
La ONU ha señalado que el conflicto dejó una cantidad considerable de personas desaparecidas bajo los escombros y que la recuperación de restos debe realizarse de manera que permita su identificación, documentación y entrega a sus familias.
El funeral celebrado en Gaza vuelve así visible una dimensión del conflicto que suele quedar oculta detrás de las cifras generales de víctimas: la de las personas cuyos cuerpos permanecieron durante años bajo las viviendas donde alguna vez vivieron.
Mientras continúan las labores de búsqueda, la Defensa Civil palestina insiste en la necesidad de contar con equipo especializado para avanzar entre las ruinas. La exigencia no se limita a reconstruir edificios; también implica recuperar a quienes permanecen bajo ellos.
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Casi tres años después de la destrucción del complejo residencial Al-Taj, 105 familias pudieron finalmente sepultar a sus seres queridos. Pero las autoridades palestinas sostienen que miles de personas todavía esperan ser encontradas.
En Gaza, las ruinas siguen siendo al mismo tiempo viviendas destruidas, lugares de memoria y posibles escenarios donde permanecen los restos de quienes murieron durante el conflicto. La recuperación de cada cuerpo representa, para sus familias, el paso indispensable para conocer su destino y brindarles una sepultura digna.




