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Círculo Político MX

Generación Z: el disfraz azul del PAN.

Hay intentos políticos que causan risa, otros que indignan, y algunos que simplemente dan pena ajena. El nuevo experimento del PAN para “conectar con las juventudes” pertenece a esta última categoría. Su intento por apropiarse del lenguaje, la estética y las causas de la generación Z solo exhibe su desconexión con la realidad.

El partido más conservador de México, aspirante a la ultraderecha, mismo que se ha opuesto históricamente a los derechos de las mujeres, de la comunidad LGBTIQ+, de los trabajadores y de los jóvenes, ahora pretende mostrarse como una fuerza “moderna e incluyente”. Y lo hace a través de una aplicación móvil para que la gente se afilie, se registre y, según ellos, pueda convertirse en candidato. Una simulación total.

Esto no se trata de innovación, sino de actos de desesperación. El PAN perdió desde hace tiempo su proyecto político, dejó de representar a las personas y se dedicó a atacar con discursos clasistas, discriminatorios y de odio.

Desde la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia, la derecha entró en crisis y jamás logró entender por qué el Pueblo los rechazó. Hoy buscan reinventarse, pero sin tocar su esencia elitista.

Las juventudes mexicanas no quieren apps ni eslóganes vacíos, quieren oportunidades reales. Quieren trabajo digno, educación pública gratuita, vivienda y un país que les dé futuro. Y eso es precisamente lo que han construido los gobiernos de la Cuarta Transformación con programas sociales como Jóvenes Construyendo el Futuro, Becas Benito Juárez, Universidades para el Bienestar, y el impulso a la educación técnica y científica.

Mientras el PAN trata de parecer joven con filtros de Instagram y la usurpación de banderas con sombreros de paja, la Presidenta Claudia Sheinbaum fortalece políticas públicas que cambian vidas. Esa es la diferencia entre aparentar y transformar.

El problema de la derecha no es su logo ni su diseño, es su falta de convicción. Porque no se puede hablar de inclusión cuando se ha construido una historia de exclusión. No se puede hablar de futuro cuando se añora el pasado. No se puede conquistar a las juventudes cuando nunca se ha visto por ellas.

El PAN podrá cambiar su imagen, sus colores y su discurso, pero sigue siendo el mismo, un partido viejo, conservador y desconectado del México real.

Porque el futuro, aunque algunos no lo entiendan, no se descarga desde una app, se construye desde el territorio con justicia social y con esperanza.