Ciudad de México, 17 de septiembre de 2026
En la Ciudad de México se atienden entre 30 y 40 emergencias diarias relacionadas con fugas, conatos o flamazos de gas. Ante esta constante amenaza urbana, el alcalde de Álvaro Obregón, Javier López Casarín, hizo un enérgico llamado a la población para fortalecer la cultura de la prevención y revisar de manera permanente las instalaciones en hogares y establecimientos comerciales.
Durante su conferencia matutina “Diálogos con Casarín”, el edil advirtió que una fuga inadvertida puede escalar a una explosión letal en cuestión de segundos, un riesgo que es completamente mitigable con mantenimiento y revisiones oportunas. Al respecto, sentenció que lo ocurrido recientemente en la demarcación debe llevar a una profunda reflexión, pues la prevención empieza en casa, en los negocios y en cada lugar donde se utiliza este combustible.
El Alcalde aprovechó el espacio para rendir un informe actualizado sobre la explosión por acumulación de gas ocurrida el pasado 11 de septiembre en la colonia Minas de Cristo. En este marco, hizo una precisión fundamental sobre el origen del siniestro: la detonación no ocurrió en la Taquería La Bajadita, sino en el inmueble contiguo. Sin embargo, la magnitud de la onda expansiva terminó por alcanzar al establecimiento y a otras viviendas aledañas.




El saldo de este trágico incidente registra hasta el momento dos personas fallecidas, 14 lesionadas y 15 familias damnificadas. En cuanto a la infraestructura, los dictámenes revelan que cuatro inmuebles presentan daño estructural severo y cinco más resultaron con afectaciones menores.
Como parte de los protocolos de recuperación, las autoridades capitalinas y de la Alcaldía determinaron el inicio de demoliciones manuales controladas a partir del 15 de septiembre en el predio más afectado, con el fin de neutralizar el riesgo de un colapso mayor. Una vez concluidas estas labores, se realizará un nuevo peritaje en los otros tres inmuebles con daño severo para definir si serán demolidos en su totalidad o si es viable su reconstrucción.
A la par de estas medidas técnicas, desde el primer momento de la emergencia se mantiene un despliegue integral que abarca labores de rescate, limpieza de vialidades y retiro de escombros. Simultáneamente, se brinda atención médica, contención psicológica y apoyo alimentario directo para las familias afectadas. La zona cero permanece asegurada mediante el tapiado, el apuntalamiento de predios y la constante revisión de las estructuras aledañas.

López Casarín reiteró que la protección civil no inicia con las sirenas de emergencia, sino con la información y la corresponsabilidad ciudadana. Para evitar futuras tragedias, exhortó a la población a no esperar a que ocurra un siniestro para actuar. Recomendó inspeccionar periódicamente tanques, cilindros, válvulas, reguladores, mangueras y conexiones, preferentemente con la ayuda de personal especializado, y subrayó la estricta prohibición de almacenar cilindros en lugares cerrados, sin ventilación o próximos a fuentes de calor.
En caso de percibir olor a gas, recordó que el protocolo de seguridad es claro: no se deben encender ni apagar interruptores eléctricos y es vital evitar el uso de cerillos, encendedores o cualquier fuente de ignición. Lo recomendable es abrir ventanas para ventilar el espacio, cerrar la llave de paso únicamente si es seguro hacerlo, evacuar el lugar y llamar de inmediato a los servicios de emergencia.
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