La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, puso un freno al calendario legislativo adelantado por el senador Ricardo Monreal respecto a la reforma electoral, al asegurar que la iniciativa aún no está lista para ser enviada al Congreso de la Unión. La mandataria subrayó que persisten temas en debate derivados de los foros de consulta realizados a lo largo de 2025 y que todavía no existe una definición final sobre puntos clave del proyecto.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum rechazó que la reforma vaya a presentarse en la primera quincena de enero para su eventual aprobación en marzo, como había planteado Monreal ante medios de comunicación. “Todavía existen temas en discusión”, enfatizó, al tiempo que explicó que el proceso continúa en una etapa de revisión y análisis interno, con base en las opiniones recogidas de la ciudadanía.
Foros de consulta revelan consenso en reducción de costos.
La presidenta detalló que ya recibió una primera revisión de los resultados de los foros organizados por el comité presidencial, ejercicios que permitieron recoger propuestas de especialistas, académicos, organizaciones civiles y ciudadanía en general. Uno de los consensos más claros, afirmó, es la necesidad de reducir el presupuesto destinado a los partidos políticos y a la organización de elecciones.
Sheinbaum informó que incluso se levantó una encuesta nacional cuyos resultados serán presentados públicamente, y adelantó que, en términos generales, la opinión ciudadana coincide en que el sistema electoral debe ser más austero, sin comprometer su confiabilidad ni su carácter democrático. “La gente quiere una reducción en los recursos, y eso se planteó de manera reiterada en los foros”, señaló.
Diputados y plurinominales, puntos aún sin definición.
Otro de los temas que siguen abiertos es la posible reducción del número de diputadas y diputados en el Congreso. Aunque esta propuesta ha sido bien recibida por amplios sectores sociales, la mandataria reconoció que todavía no existe claridad sobre hasta qué número se reduciría ni cuál sería la nueva conformación de la Cámara.
De igual forma, Sheinbaum reconoció que el mecanismo de las diputaciones plurinominales se mantiene como uno de los aspectos más cuestionados por la ciudadanía. “Es un tema con el que la gente no está de acuerdo en su forma actual”, afirmó. No obstante, aclaró que aún no se ha tomado una decisión definitiva sobre su eliminación o transformación, ya que se busca una alternativa que garantice representación política sin fomentar privilegios ni alejar a los legisladores de la ciudadanía.
Reunión con coordinadores parlamentarios.
En este contexto, la presidenta recordó que el próximo lunes sostendrá una reunión con los coordinadores de la Junta de Coordinación Política de las cámaras de Senadores y Diputados. El objetivo del encuentro será revisar los temas pendientes y definir el rumbo de la reforma electoral, antes de establecer cualquier calendario legislativo.
Sheinbaum insistió en que no se puede apresurar una reforma de esta magnitud, ya que se trata de un cambio estructural que impactará directamente en la vida democrática del país. Por ello, evitó confirmar una fecha de envío al Congreso de la Unión, a diferencia de lo señalado previamente por Monreal.
El calendario planteado por Monreal.
Ricardo Monreal había declarado que la ruta para la aprobación de la reforma electoral estaba definida desde el año pasado. Según su planteamiento, la iniciativa se presentaría ante la Comisión Permanente durante la primera quincena de enero, para iniciar su análisis formal el 1 de febrero y buscar su aprobación a mediados de marzo.
Este calendario respondía, de acuerdo con el senador, a los llamados “tiempos fatales” para implementar la reforma antes del inicio del siguiente proceso electoral, previsto para el 1 de septiembre, con miras a las elecciones de 2027. Monreal advirtió que un retraso podría complicar la discusión, la realización de audiencias y la elaboración de leyes secundarias.
Una reforma en construcción, no una imposición.
Frente a estas presiones de calendario, Sheinbaum dejó claro que su gobierno no pretende imponer una reforma apresurada. Subrayó que el objetivo es fortalecer la democracia, no debilitarla, y que cualquier modificación al sistema electoral debe contar con respaldo social y un análisis profundo.
“La reforma electoral sigue en construcción”, reiteró, al señalar que aún existen diferencias de opinión y aspectos técnicos por resolver. Para la mandataria, la legitimidad de la iniciativa dependerá de que se construya desde el diálogo, la participación ciudadana y el consenso político, y no únicamente desde los tiempos legislativos.
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Con este posicionamiento, la presidenta marca distancia del calendario adelantado por Monreal y refuerza la idea de que la transformación del sistema electoral mexicano será gradual, debatida y responsable, con la ciudadanía como eje central del proceso.




