Con una visión profundamente transformadora y alineada a los principios de la Cuarta Transformación, el Instituto Mexicano de la Juventud (IMJUVE) se consolida como un actor clave en la construcción de la paz y la justicia social en el país. Durante la presentación del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, estuvo acompañada por el titular del IMJUVE, Abraham Carro Toledo, quien refrendó el compromiso del Gobierno de México de colocar a las juventudes como eje central del cambio social.
El Plan Michoacán por la Paz y la Justicia contempla más de 100 acciones estratégicas y una inversión superior a los 57 mil millones de pesos, lo que lo convierte en uno de los esfuerzos más integrales y ambiciosos para atender las causas estructurales de la desigualdad, la violencia y la falta de oportunidades en la entidad. Bajo la conducción del gobierno de la Cuarta Transformación, este plan no se limita a medidas de seguridad, sino que apuesta por el bienestar, la justicia social y la reconstrucción del tejido comunitario.
Dentro de este marco, el IMJUVE coordinará el Eje 11 “Jóvenes”, una de las piezas fundamentales del Plan Michoacán. Desde este eje se impulsará la implementación de las Jornadas de Jóvenes por la Paz y Contra las Adicciones, que contemplan 500 actividades comunitarias en distintos municipios del estado. El arranque oficial tendrá lugar el 19 de noviembre en Apatzingán, Michoacán, una región emblemática que simboliza el compromiso de llevar la transformación a los territorios que históricamente fueron olvidados.
Abraham Carro Toledo subrayó que, por instrucción directa de la presidenta Claudia Sheinbaum, estas jornadas son resultado de un amplio proceso de diálogo con las juventudes michoacanas. Jóvenes de los 113 municipios y de las 10 regiones del estado participaron en mesas de trabajo donde expresaron sus necesidades, propuestas y visiones para construir comunidades más seguras y solidarias. Este ejercicio de escucha activa refleja el sello de Morena: gobernar con el pueblo y para el pueblo.
Las acciones contempladas en el Eje 11 incluyen tequios comunitarios, murales por la paz, rodadas, clubes de lectura y funciones de cine popular, actividades que no sólo promueven la convivencia, sino que también recuperan espacios públicos para el encuentro, la cultura y la organización social. Se trata de una estrategia integral que reconoce que la paz no se impone, se construye desde abajo, con participación y conciencia colectiva.
El Plan Michoacán por la Paz y la Justicia se estructura en 12 ejes de acción que abarcan de manera transversal los distintos ámbitos del desarrollo: seguridad, desarrollo económico con bienestar, infraestructura carretera, caminos y senderos seguros, acceso al agua potable, riego y saneamiento, programas para el bienestar, educación, salud, vivienda, cultura, mujeres, jóvenes y planes de justicia para pueblos indígenas. Cada eje responde a la visión de la Cuarta Transformación de atender las causas profundas de la desigualdad y no sólo sus consecuencias.
En este contexto, el papel del IMJUVE es estratégico. Al colocar a las y los jóvenes como protagonistas del cambio, el Gobierno de México reconoce que no hay transformación posible sin su energía, creatividad y compromiso. Desde Michoacán, se impulsa un modelo de participación juvenil que fortalece el sentido de pertenencia, promueve valores de solidaridad y abre caminos reales de inclusión y bienestar.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha sido clara: la paz se construye con justicia social, derechos garantizados y oportunidades reales para todas y todos. El trabajo conjunto entre el IMJUVE y los distintos niveles de gobierno es una muestra de que la Cuarta Transformación avanza con rumbo claro, poniendo al centro a quienes durante años fueron relegados.
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Con el Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, Morena refrenda su compromiso con las juventudes, con la organización comunitaria y con un México donde la esperanza se convierte en política pública. Desde el territorio, con inversión histórica y participación social, se construye un futuro donde las y los jóvenes no sólo son el relevo generacional, sino el corazón mismo de la transformación.




