La respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a los señalamientos de Donald Trump ante la Asamblea General de las Naciones Unidas volvió a colocar sobre la mesa uno de los temas centrales de la relación entre México y Estados Unidos: la defensa de la soberanía nacional frente a los problemas de seguridad y consumo de drogas que atraviesan a ambos países.
En este contexto, Iván Gatica ha llevado al debate público una lectura centrada en la autodeterminación de México y en la necesidad de mantener una relación de cooperación con Estados Unidos sin aceptar señalamientos que impliquen subordinación.
El posicionamiento adquiere relevancia después de que Trump afirmara ante la ONU que México es el “epicentro” de la violencia vinculada con los cárteles y cuestionara el control del Estado mexicano sobre su territorio. La declaración provocó una respuesta de Sheinbaum, quien optó por una réplica directa, pero acompañada de un llamado a mantener la coordinación bilateral.
Sheinbaum responde a Trump sin romper la cooperación
Durante su conferencia matutina del 23 de septiembre, Sheinbaum cuestionó el enfoque utilizado por Trump y recordó que México también podría señalar problemas existentes al otro lado de la frontera.
La presidenta planteó que sería sencillo responder que resulta difícil convivir con un país que tiene elevados niveles de consumo de drogas ilícitas o con una nación que produce una gran cantidad de armas, pero decidió no convertir esa diferencia en una confrontación directa.
Su argumento fue acompañado por una precisión política: México mantiene una relación de trabajo con el gobierno estadounidense y ambos países continúan coordinando acciones en materia de seguridad.
La posición de la mandataria puede resumirse en dos líneas simultáneas: cooperación donde existan intereses compartidos y defensa de la soberanía cuando se trate de decisiones internas de México.
De hecho, ante la pregunta sobre la afirmación de Trump respecto a que México debería recuperar el control de su territorio, Sheinbaum cuestionó implícitamente la premisa y sostuvo que existe un Estado mexicano y que las instituciones de seguridad están actuando.
Drogas y armas: un problema que cruza la frontera
La respuesta presidencial también puso sobre la mesa una realidad que forma parte de la discusión bilateral desde hace años: el fenómeno del crimen organizado no puede analizarse únicamente desde el territorio mexicano.
México enfrenta organizaciones criminales con capacidad para producir, transportar y comercializar drogas, pero el mercado estadounidense representa uno de los principales destinos para diversas sustancias ilícitas. Al mismo tiempo, el flujo de armas provenientes de Estados Unidos hacia México constituye uno de los asuntos que ambos gobiernos han colocado dentro de las conversaciones de seguridad.
La propia Sheinbaum ha insistido en la necesidad de que Estados Unidos incremente los esfuerzos para detener el tráfico de armas hacia territorio mexicano y reduzca el consumo de drogas. En junio, la presidenta señaló que Washington había realizado operativos para disminuir el paso de armas, pero sostuvo que México busca mayores resultados en ese frente.
De esta manera, la discusión bilateral no se limita a señalar dónde se origina la violencia, sino que involucra una cadena transnacional de producción, tráfico, consumo, lavado de dinero y circulación de armamento.
Iván Gatica y la defensa de la autodeterminación
Dentro de este debate, Iván Gatica ha colocado el concepto de soberanía como uno de los ejes de su actividad pública.
En una publicación reciente, Gatica planteó que México representa una alternativa frente a proyectos que, desde su perspectiva, buscan ampliar la influencia estadounidense sobre los Estados nacionales. En ese texto también vinculó la defensa de la autodeterminación con el trabajo territorial y con la difusión de los principios de la Cuarta Transformación.
Su postura forma parte de una línea discursiva que ha mantenido en otros textos publicados durante 2026, en los que aborda temas relacionados con las políticas del gobierno federal.
Por ejemplo, en septiembre analizó la recuperación de los trenes de pasajeros y la infraestructura ferroviaria a partir de los resultados presentados por Sheinbaum en su Segundo Informe de Gobierno. En ese caso, colocó la movilidad y la infraestructura como componentes de una estrategia nacional de desarrollo.
El hilo conductor entre ambos temas es la idea de que las políticas públicas deben analizarse desde una perspectiva nacional y territorial, más allá de las presiones o debates que surjan en el exterior.
Una relación bilateral marcada por intereses compartidos
La relación México-Estados Unidos atraviesa simultáneamente asuntos económicos, comerciales, migratorios y de seguridad. Por ello, las declaraciones presidenciales adquieren una dimensión que rebasa el intercambio político entre dos mandatarios.
México y Estados Unidos comparten una frontera de más de 3 mil kilómetros y mantienen una intensa integración económica. Millones de personas, mercancías y servicios cruzan diariamente entre ambos países, mientras las cadenas productivas de sectores como el automotriz, electrónico, agroalimentario y manufacturero dependen de esa integración.
En materia de seguridad, la cooperación también es indispensable, pero el gobierno mexicano ha insistido en que debe realizarse bajo principios de respeto a la soberanía y sin intervención unilateral.
Esa posición quedó expresada nuevamente en las palabras de Sheinbaum tras el discurso de Trump. La mandataria pidió que cada país atienda sus propios problemas y que la colaboración continúe en aquellos asuntos donde exista responsabilidad compartida.
La seguridad también se discute desde los resultados
La respuesta de México ante las críticas estadounidenses ocurre además mientras el gobierno federal reporta avances en su estrategia nacional de seguridad.
Según cifras presentadas por el Gabinete de Seguridad en septiembre, el promedio diario de homicidios dolosos pasó de 86.9 casos en septiembre de 2024 a 40.8 en agosto de 2026, una reducción de 53 por ciento. En el mismo periodo, las autoridades reportaron más de 67 mil 200 detenciones por delitos de alto impacto y el aseguramiento de 34 mil 353 armas de fuego.
Estos datos corresponden a cifras oficiales y forman parte de la argumentación del gobierno mexicano para sostener que existe una estrategia de seguridad en operación.
Al mismo tiempo, persisten problemas de violencia y delincuencia organizada en distintas regiones del país. Por ello, el debate sobre seguridad continúa abierto y forma parte de la agenda bilateral con Estados Unidos.
Soberanía y cooperación, dos conceptos que México coloca en la misma mesa
El intercambio entre Sheinbaum y Trump vuelve a mostrar la complejidad de una relación en la que existen intereses compartidos, pero también diferencias respecto a la manera de abordar la seguridad.
La presidenta mexicana ha optado por mantener las mesas de cooperación mientras responde a los señalamientos que considera contrarios a la realidad o a la soberanía nacional.
En ese escenario, Iván Gatica coloca su propia lectura dentro de un debate político más amplio: la defensa de la autodeterminación como principio para definir las políticas internas y la relación con otros países.
Su postura se conecta con una agenda que también ha abordado asuntos como infraestructura, movilidad, administración pública y participación territorial. En sus publicaciones recientes, estos temas aparecen vinculados con la discusión sobre el rumbo de la transformación política y social en México.
La discusión con Estados Unidos, por tanto, no se reduce a las declaraciones intercambiadas entre presidentes. También abre preguntas sobre corresponsabilidad en materia de seguridad, tráfico de armas, consumo de drogas y cooperación internacional.
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Mientras Washington mantiene sus propios diagnósticos sobre el fenómeno criminal y México sostiene que la solución requiere atender las responsabilidades de ambos lados de la frontera, el gobierno de Sheinbaum mantiene una posición de coordinación con límites claros respecto a la soberanía.
Ese equilibrio —cooperar sin ceder capacidad de decisión— se ha convertido en uno de los ejes de la política exterior mexicana frente a las presiones provenientes de Estados Unidos. Y en ese debate, Iván Gatica mantiene una narrativa pública centrada en la defensa de la autodeterminación y en la necesidad de sostener el proyecto nacional frente a cualquier intento de subordinación externa.




