El análisis de Iván Gatica pone sobre la mesa uno de los ejes centrales del Segundo Informe de Gobierno de Claudia Sheinbaum: la recuperación de Pemex y CFE como empresas públicas y el fortalecimiento de la soberanía energética de México.
La política energética vuelve a colocarse en el centro del debate nacional. En su análisis sobre los resultados presentados por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo durante su Segundo Informe de Gobierno, Iván Gatica subraya que la reducción de la deuda de Petróleos Mexicanos (Pemex) y el fortalecimiento de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) forman parte de una estrategia para recuperar el papel del Estado en sectores considerados estratégicos para el desarrollo del país.
El planteamiento parte de una definición política y económica expresada por la propia presidenta: México busca recuperar la soberanía energética y consolidar a Pemex y CFE como empresas públicas.
Durante su informe, presentado el 1 de septiembre de 2026 en Palacio Nacional, Sheinbaum informó que la deuda de Pemex se redujo en 20 mil millones de dólares, mientras que la empresa mantiene una producción de 1.77 millones de barriles diarios de petróleo y casi 5 mil millones de pies cúbicos diarios de gas natural. El Sistema Nacional de Refinación, agregó, procesa más de 1.5 millones de barriles diarios.
Para Iván Gatica, estos datos representan un cambio relevante en la conducción de una de las empresas más importantes del país. La reducción de la deuda, sostiene en su texto, se inserta en una estrategia más amplia de recuperación de Pemex como empresa pública y de fortalecimiento de la capacidad energética nacional.
Iván Gatica pone el foco en la recuperación de Pemex
El análisis de Gatica parte de los resultados presentados por Sheinbaum y coloca la reducción de la deuda de Pemex como uno de los indicadores centrales de la nueva política energética.
La cifra no es menor. En febrero de 2026, el Gobierno de México informó que Pemex había reducido su deuda en más de 20 mil millones de dólares y que durante 2026 incrementó en 34 por ciento su inversión, hasta alcanzar 425 mil millones de pesos. El gobierno también señaló que durante 2025 la empresa alcanzó un procesamiento de crudo de 1.5 millones de barriles diarios.
La presidenta explicó posteriormente que la reducción de la deuda fue resultado de un trabajo conjunto entre Pemex, la Secretaría de Hacienda y la Secretaría de Energía, acompañado por una planeación estratégica de mediano plazo para ordenar ingresos, egresos, metas y operación de la empresa.
En ese contexto, el argumento de Gatica plantea que el fortalecimiento financiero de Pemex debe leerse junto con las decisiones adoptadas para recuperar infraestructura, elevar la capacidad de refinación y reducir la dependencia energética.
La apuesta también alcanza a la petroquímica y los fertilizantes, sectores que el Gobierno federal ha incorporado a la estrategia de recuperación productiva de Pemex.
CFE, inversión pública y soberanía energética
El otro componente fundamental del análisis de Iván Gatica es la Comisión Federal de Electricidad.
De acuerdo con los datos presentados por Sheinbaum, la CFE ya implementa un plan de inversión superior a 244 mil millones de pesos para modernizar y ampliar las redes de transmisión y distribución eléctrica del país.
La estrategia energética contempla además incrementar la capacidad del Sistema Interconectado Nacional en 32 mil megawatts adicionales hacia 2030, mientras que la participación de las energías renovables pasaría de 24 a 38 por ciento.
En dos años, informó la presidenta, se terminaron seis nuevas plantas de ciclo combinado con una capacidad conjunta de 3 mil megawatts, mientras que ocho centrales hidroeléctricas fueron rehabilitadas, modernizadas o repotenciadas.
La meta energética, sin embargo, no se limita a incrementar la generación. También contempla ampliar las redes para garantizar que la electricidad llegue a más regiones del territorio nacional.
Desde junio, el Gobierno federal había explicado que de los 32 mil megawatts adicionales proyectados hacia 2030, alrededor de 22 mil megawatts —70 por ciento— provendrán de fuentes renovables, con una inversión estimada de 739 mil millones de pesos.
Para Gatica, estos elementos permiten observar que Pemex y CFE forman parte de una misma visión: recuperar la capacidad del Estado para participar de manera directa en sectores estratégicos y, al mismo tiempo, avanzar hacia una transición energética con mayor presencia de fuentes renovables.
Justicia energética: llevar electricidad a comunidades apartadas
Otro de los aspectos que Iván Gatica incorpora al análisis es la dimensión social de la política energética.
El Segundo Informe de Gobierno reportó 20 mil 377 obras de electrificación realizadas mediante el Plan de Justicia Energética, con beneficios para más de 600 mil personas de 13 mil comunidades apartadas.
La meta establecida por el Gobierno federal es alcanzar una cobertura de 99.9 por ciento de electrificación en 2030. A esto se suma la instalación de 5 mil paneles fotovoltaicos para viviendas en Mexicali y la intención de ampliar el programa.
La lógica planteada por la administración federal busca que la transición energética no sea únicamente un proceso de modernización tecnológica, sino también una herramienta para ampliar el acceso a servicios básicos.
Bajo esta perspectiva, la soberanía energética tiene dos dimensiones: garantizar la capacidad nacional para producir y distribuir energía y, al mismo tiempo, lograr que esa energía llegue a las comunidades que históricamente han permanecido alejadas de las redes de infraestructura.
Dos Bocas y el fortalecimiento de la refinación
En materia petrolera, otro punto retomado por Gatica es la operación de la Refinería Olmeca de Dos Bocas, en Paraíso, Tabasco.
Durante su Segundo Informe, Sheinbaum sostuvo que la nueva refinería ha permitido enfrentar el incremento internacional en los precios de los combustibles y contribuir a reducir riesgos de desabasto. El Gobierno federal también informó que el Sistema Nacional de Refinación procesa actualmente más de 1.5 millones de barriles diarios.
A esto se suma la construcción de dos coquizadoras, en Tula y Salina Cruz, destinadas a producir más gasolina y diésel con bajo contenido de azufre. La primera está prevista para concluir este año y la segunda durante el primer semestre de 2027.
Para Iván Gatica, el dato relevante es que la política energética busca dejar atrás un modelo basado exclusivamente en la exportación de crudo para avanzar hacia una mayor capacidad nacional de transformación y aprovechamiento de los recursos.
Pemex y CFE, piezas centrales del proyecto energético de la 4T
El análisis de Iván Gatica coloca así a Pemex y CFE como dos piezas fundamentales del proyecto energético impulsado por la administración de Claudia Sheinbaum.
La reforma constitucional que devolvió a ambas instituciones su carácter de empresas públicas forma parte de esta nueva etapa. La Secretaría de Energía ha señalado que el objetivo es fortalecer su participación en sectores estratégicos y garantizar que la infraestructura energética contribuya al desarrollo nacional.
El planteamiento representa también una continuidad con la política energética iniciada durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, pero con nuevas metas relacionadas con transición energética, infraestructura eléctrica y reducción de emisiones.
En el caso de la CFE, la planeación contempla una mayor participación de energías renovables, mientras que Pemex enfrenta el desafío de mantener producción, fortalecer sus finanzas y ampliar la capacidad de refinación y transformación.
El texto de Iván Gatica pone estos resultados sobre la mesa como parte de una discusión más amplia sobre el papel que debe desempeñar el Estado mexicano en sectores estratégicos.
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La reducción de 20 mil millones de dólares en la deuda de Pemex, las inversiones de la CFE, la ampliación de la generación eléctrica, el fortalecimiento de la refinación y las obras de electrificación forman parte de un mismo discurso: la recuperación de la soberanía energética como una política de Estado.
Así, el análisis de Gatica coloca el debate energético más allá de las cifras financieras y lo vincula con una definición central del proyecto de la Cuarta Transformación: que los recursos y empresas estratégicas del país estén orientados al desarrollo nacional y al bienestar de la población.




