CIUDAD JUÁREZ. – En lo que se consolidó como una demostración de fuerza sin precedentes, Cruz Pérez Cuéllar encabezó un encuentro multitudinario que, en sus palabras, marca el destino irreversible de Chihuahua. Ante una marea humana que superó las 50,000 personas, el mensaje fue contundente: la frontera es el bastión que guiará la caída definitiva de las viejas estructuras de poder.
Con un tono marcadamente combativo y esperanzador, Pérez Cuéllar sentenció que el tiempo de las coaliciones tradicionales ha llegado a su fin. La movilización no solo fue un acto de presencia, sino el banderazo de salida para lo que llamó una "nueva etapa" de transformación profunda en el estado.
El fin de una era
Durante su intervención, el líder juarense fue enfático al señalar que el avance del movimiento es imparable y que la voluntad popular ya ha dictado sentencia contra los partidos que anteriormente gobernaban la entidad.
“Se acabó la vieja forma de hacer las cosas, el PRIAN ya se va, lo vamos a sacar”, afirmó tajante ante los miles de militantes y simpatizantes que abarrotaron el lugar, estallando en una ovación que reafirmó el compromiso de la base con el proyecto de cambio.
Juárez como punta de lanza
Para Pérez Cuéllar, lo ocurrido en Juárez no es un evento aislado, sino el espejo de lo que sucederá en cada rincón de Chihuahua. El edil subrayó que la unidad de los más de 50 mil asistentes es el motor que impulsará la próxima etapa política del estado.
“Juárez marca el camino de lo que viene para Chihuahua. Empieza una nueva etapa, la transformación de nuestro Estado”, concluyó, dejando claro que la frontera sigue siendo el corazón latente de la lucha política en el norte del país.
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Con este evento, el movimiento no solo demuestra capacidad de convocatoria, sino que envía una señal directa a sus adversarios: la transformación ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad que avanza desde el norte hacia todo el territorio chihuahuense.




