El proyecto ferroviario en México cobra nuevo impulso bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum: recientemente, el gobierno federal licitó dos tramos del corredor de pasajeros Tren Saltillo–Nuevo Laredo, mientras mantiene avances en los estudios y obras de otros corredores prioritarios como Tren Ciudad de México–Pachuca, Tren Ciudad de México–Querétaro y Tren Querétaro–Irapuato. Este ambicioso plan de infraestructura evidencia el compromiso de la 4T por reconstruir la red ferroviaria nacional y convertir al tren de pasajeros en un motor de desarrollo, empleo y bienestar social.
🚆 Trenes del Norte: conectividad, desarrollo y oportunidades
La licitación de los tramos del Tren Saltillo–Nuevo Laredo representa un paso clave para reactivar el transporte ferroviario de pasajeros en el norte del país, conectar regiones históricamente olvidadas y fomentar el flujo comercial, turístico y social entre entidades fronterizas y del interior. Esta decisión busca generar empleos directos e indirectos, dinamizar economías locales y ofrecer a miles de familias una opción de transporte accesible, segura y digna.
Más allá de mera movilidad, la apuesta ferroviaria responde a una visión integral: fortalecer el tejido productivo, reducir la dependencia del transporte carretero contaminante, descongestionar vías y ofrecer alternativas sustentables para el traslado de personas y carga. En un contexto mundial que exige transiciones ecológicas, la 4T demuestra que México puede avanzar hacia la modernidad con justicia social y visión ambiental.
Obras en el centro del país: reunir al territorio con la 4T
Paralelamente, los proyectos del Tren Ciudad de México–Pachuca, Ciudad de México–Querétaro y Querétaro–Irapuato siguen en marcha. Estudios de factibilidad, trabajos de diseño, levantamientos topográficos y acuerdos con comunidades son parte del proceso, con la intención de consolidar un sistema ferroviario regional que integre estados y municipios con fuerte desarrollo demográfico e industrial.
Este esfuerzo refleja una apuesta por redistribuir la riqueza y las oportunidades: al conectar centros urbanos con zonas intermedias y rurales, se abren posibilidades de empleo, vivienda, servicios y crecimiento equilibrado. Para la Cuarta Transformación, el desarrollo no debe concentrarse en megaciudades: debe llegar a todos los rincones del país.
Beneficios sociales: empleo, accesibilidad y bienestar
Según el gobierno federal, la recuperación de los trenes de pasajeros impulsará desarrollo, empleo y conectividad. La construcción de vías, estaciones, mantenimiento, operación y servicios auxiliares generará miles de empleos directos e indirectos. Además, los trenes ofrecerán tarifas accesibles, conectividad entre regiones y una alternativa eficiente para estudiantes, trabajadores, familias y quienes viajan por salud o trámites.
El transporte ferroviario también tiene el potencial de reducir costos de movilidad, disminuir tiempos de traslado y ofrecer una opción segura y digna, especialmente para quienes viven en municipios intermedios o zonas rurales. Con esta política, la 4T ratifica su compromiso de construir un país con igualdad de oportunidades, transporte digno y desarrollo para todos.
Una apuesta política y social: la visión de Sheinbaum y la 4T
La presidenta Sheinbaum ha reafirmado públicamente que la 4T seguirá construyendo un sistema ferroviario público para las y los mexicanos —un sistema que revierte décadas de abandono, privatización y promesas incumplidas. Este plan demuestra que la transformación no es solo una idea, sino un proyecto real y con rumbo, que apuesta por infraestructura, equidad, sustentabilidad y justicia social.
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Al hacerlo, Morena rompe con el modelo neoliberal que priorizó intereses particulares por sobre el bienestar colectivo, y apuesta por una reconstrucción nacional que prioriza al pueblo. Los trenes del norte y los corredores en el centro del país representan esa nueva visión de nación: integrada, conectada, justa y con oportunidades para todas y todos.




