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Círculo Político MX

"La Cuauhtémoc de los reels." Por María Quezada

En la Cuauhtémoc hemos entrado a una nueva etapa de gobierno: la administración del algoritmo.

Hoy, una obligación elemental puede convertirse en una epopepeya digital. “Bachéale” tapa hoyos con rapidez, aunque muchas veces reaparezcan semanas después. “Brilla Cuauhtémoc” presume luminarias que nunca debieron estar apagadas. “Renace Cuauhtémoc” celebra la restauración de espacios públicos que tendrían que haber recibido mantenimiento permanente. “Píntale” convierte la ayuda para fachadas en una campaña de protagonismo político. Y “Alcaldía en tus manos” promete cercanía, aunque las gestiones parezcan concentrarse en el mismo grupo de vecinos que aplaude, comparte y aparece en las fotografías oficiales.

Nada de eso es, por sí mismo, negativo. El problema es la desproporción.

Entre TikToks, reels, drones, camarógrafos, community managers y ediciones cinematográficas, las funciones más básicas de una alcaldía se presentan como si fueran actos extraordinarios. La narrativa construye a una alcaldesa superheroína capaz de rescatar a la Cuauhtémoc en cada video de 30 segundos.

Pero basta caminar por la Roma, la Doctores, la Guerrero, la Morelos o la Santa María la Ribera para encontrarse con otra realidad: banquetas rotas, baches interminables, fugas de agua, luminarias descompuestas, basura acumulada y calles que, literalmente, se están cayendo a pedazos.

La comunicación pública debe informar, no sustituir a los resultados. Porque una luminaria encendida no es un milagro; es una obligación. Un bache tapado no es una hazaña; es mantenimiento. Y una alcaldía no debería medirse por la calidad de sus videos, sino por el estado real de sus calles.

La Cuauhtémoc no necesita una heroína de redes sociales. Necesita un gobierno que haga bien lo básico, sin convertir cada obligación en propaganda.