Saltar al contenido

Círculo Político MX

La juventud no necesita más pantallas; necesita más comunidad

Michelle Palomino

Por Michelle Palomino
Activista social y Líder Juvenil en la Alcaldía Cuauhtémoc.

Hablar de las juventudes en la actualidad implica reconocer una realidad que cada vez se hace más visible en nuestras comunidades: el aislamiento social. Aunque vivimos en una época caracterizada por la hiperconectividad digital, miles de jóvenes experimentan sentimientos de soledad, desconexión y falta de pertenencia a su entorno.

La tecnología ha transformado la manera en que nos comunicamos, estudiamos y convivimos. Sin embargo, también ha generado dinámicas que, en muchos casos, sustituyen el contacto humano directo por interacciones virtuales que no siempre fortalecen los vínculos sociales. Hoy es posible estar conectado con cientos de personas a través de una pantalla y, al mismo tiempo, sentirse profundamente solo.

Esta situación no es una percepción aislada. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que uno de cada siete adolescentes entre los 10 y los 19 años enfrenta algún trastorno relacionado con la salud mental, siendo la ansiedad y la depresión algunos de los más frecuentes. Por su parte, UNICEF ha advertido sobre la creciente necesidad de fortalecer espacios de acompañamiento, participación y bienestar emocional para las juventudes.

Desde mi experiencia recorriendo colonias y trabajando de cerca con vecinas, vecinos y jóvenes de distintas comunidades, he podido observar cómo muchos adolescentes y jóvenes carecen de espacios seguros para convivir, expresarse y desarrollar sus capacidades. La falta de actividades culturales, deportivas, recreativas y de participación social limita las oportunidades para construir redes de apoyo y fortalecer el sentido de comunidad.

El aislamiento juvenil no debe entenderse únicamente como un problema individual. Se trata de un reto colectivo que impacta directamente en el tejido social. Cuando una persona joven se siente excluida o desconectada de su entorno, disminuyen las posibilidades de participación ciudadana, liderazgo comunitario y desarrollo personal. Por el contrario, cuando existen espacios de integración, la juventud se convierte en una fuerza transformadora capaz de impulsar cambios positivos en su comunidad.

Por ello, es fundamental promover políticas públicas y acciones comunitarias que fomenten la convivencia, la participación y el bienestar emocional de las nuevas generaciones. Necesitamos más espacios culturales, deportivos y educativos, pero también más escucha, más acompañamiento y más oportunidades para que las juventudes sean protagonistas de las decisiones que afectan su presente y su futuro.

Las y los jóvenes no necesitan únicamente acceso a internet o nuevas tecnologías; necesitan sentirse parte de una comunidad que los valore, los incluya y les permita desarrollarse plenamente. Combatir el aislamiento juvenil es una responsabilidad compartida entre familias, instituciones, organizaciones y sociedad en general.

Si queremos construir comunidades más fuertes, seguras y solidarias, debemos comenzar por fortalecer los vínculos humanos. Escuchar a nuestras juventudes, abrirles espacios y reconocer su potencial no es solamente una tarea social; es una inversión indispensable para el futuro de nuestro país.

Michelle Palomino
Activista social y promotora de la participación comunitaria juvenil en la Alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México.