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Círculo Político MX

"La soberanía no se negocia: es momento de caminar juntos con el pueblo" Por Fernanda López Sánchez

Ayer se llevaron a cabo las Jornadas en Defensa de la Soberanía Nacional en Tultepec, Distrito 2, un espacio de encuentro, análisis y organización entre militantes, simpatizantes y ciudadanos convencidos de que el futuro de México debe construirse con el pueblo y para el pueblo, no desde los intereses de unos cuantos.

 

En un escenario nacional e internacional donde persisten presiones económicas, intentos de privatización de sectores estratégicos y campañas de desinformación que buscan debilitar los avances sociales, la defensa de la soberanía nacional no es un tema secundario, sino una tarea urgente y permanente. Hablar de soberanía es hablar del derecho del pueblo a decidir su propio destino, a proteger sus recursos y a garantizar que las políticas públicas respondan al interés colectivo y no a intereses externos.

 

Las jornadas dejaron claro que la transformación no se sostiene únicamente desde las instituciones. La verdadera fuerza del movimiento está en el trabajo territorial, en la organización comunitaria, en la formación política y en la participación activa de la gente. Es en las colonias, en los barrios, en los ejidos y en los centros de trabajo donde se construye la conciencia social y se defiende todos los días el proyecto de nación que apuesta por la justicia, la igualdad y la dignidad.

 

Hoy más que nunca es momento de caminar juntos. De dejar de lado diferencias menores y cerrar filas frente a quienes desean que el país regrese al pasado de corrupción, desigualdad y dependencia. La unidad no significa pensar igual, sino compartir un objetivo común: que México siga avanzando por el camino de la soberanía, la justicia social y el bienestar del pueblo.

 

Caminar juntos implica escuchar a la gente, organizarse, participar, defender los logros alcanzados y no permitir retrocesos. Implica también asumir que cada ciudadano tiene un papel que desempeñar en la defensa del país, desde la información hasta la acción colectiva.

 

La soberanía no se negocia en lo oscuro ni se entrega en silencio. Se defiende con el pueblo consciente, organizado y participando activamente en la vida pública. Solo así podremos garantizar que las decisiones fundamentales del país sigan estando en manos de quienes verdaderamente lo sostienen: su gente.

 

Porque cuando el pueblo camina unido, no hay fuerza que pueda detener la transformación.