La ultraderecha representa una forma de hacer política que suele privilegiar los intereses de las élites por encima del bienestar de la mayoría. Con frecuencia recurre a la confrontación, la polarización y la propaganda, mientras minimiza la importancia de los derechos humanos, la inclusión y las libertades conquistadas. Cuando la frivolidad sustituye al trabajo de gobierno, la ciudadanía termina pagando el costo.
El gobierno de la Alcaldía Cuauhtémoc es un ejemplo de por qué la ciudadanía debe exigir más. Mientras las calles siguen deterioradas, los servicios públicos presentan deficiencias y las necesidades vecinales se acumulan, la administración parece concentrar buena parte de sus esfuerzos en la confrontación política y en la construcción de una imagen pública, en lugar de atender los problemas que diariamente enfrentan las y los vecinos.
Gobernar no consiste en protagonizar escándalos ni en vivir de las redes sociales. Gobernar significa resolver problemas, administrar con honestidad los recursos públicos y dar resultados que mejoren la calidad de vida de la población.
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La ciudadanía debe juzgar a cualquier gobierno por sus hechos y no por sus discursos. Cuando la propaganda sustituye a los resultados y la frivolidad reemplaza al trabajo, quienes siempre pagan las consecuencias son las y los ciudadanos. En la Cuauhtémoc merecemos un gobierno que trabaje para todas y para todos, con resultados, responsabilidad y cercanía con la gente, no con propaganda ni frivolidad.




