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Círculo Político MX

“Lo que no mide el PIB pero sí mide la calle: indicadores no convencionales para leer la economía." Por Dulce Janeth Parra 

Si nos alejamos de la frialdad de las gráficas y los reportes trimestrales, descubrimos que la economía es, básicamente, el estudio de los incentivos: el motor real detrás de las decisiones humanas. Dado que los indicadores macroeconómicos operan con frecuencia como un espejo retrovisor revelando dónde estuvimos, pero no siempre hacia dónde vamos; comprender el México actual exige aprender a leer las señales ocultas a plena vista. Como bien señalan Levitt y Dubner en Freakonomics, cuando se eligen los datos correctos, los lugares más inesperados revelan verdades que las métricas convencionales ignoran. La realidad no reside únicamente en los informes del banco central, sino en los patrones de comportamiento cotidiano: en los ajustes presupuestales de una familia o en los movimientos del mercado informal que suelen anticipar las grandes transformaciones del sector formal.

México transita hoy por un momento de reconfiguración económica que los titulares no siempre describen con precisión. Banco de México proyecta un crecimiento del PIB de 1.5% para 2026, por encima del 0.8% registrado el año anterior. La inflación general cerró 2025 en 3.69%, dentro del rango objetivo del banco central por segundo año consecutivo, según datos del propio Banxico. La tasa de desempleo se ubicó en 2.6% en el cuarto trimestre de 2025, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, uno de los niveles más bajos en décadas. Son señales reales de estabilidad. Pero la pregunta pertinente no es solo cuánto creció la economía, sino cómo se está distribuyendo ese crecimiento en la vida cotidiana de una familia mexicana, en un pequeño comercio o en un parque industrial. Para eso, es común que los indicadores convencionales se queden cortos, hay que saber leer la calle.

Por ejemplo, en el índice taco de canasta, el precio de la tortilla revela la inflación que vive el bolsillo popular. La tortilla no es un bien de lujo es el eslabón más corto entre el gasto diario de una familia y el precio del maíz, el agua, el gas y la mano de obra. PROFECO registró que el kilo de tortilla promedió los 22.40 pesos en las principales ciudades del país durante el primer trimestre de 2026, lo que representa un incremento de alrededor del 8% respecto al cierre de 2024. Sin embargo, ese mismo indicador revela algo que los índices de precios no siempre destacan: el incremento fue significativamente menor que el registrado entre 2022 y 2023, cuando la tortilla llegó a subir 30% en un solo año en algunas regiones; la desaceleración de ese ritmo es una señal concreta de que los mecanismos de control de la cadena de suministro de granos básicos están funcionando con mayor estabilidad. En lo particular, para las familias de menores ingresos en Baja California que destinan

en promedio el 34% de su gasto alimentario a tortilla y maíz según la ENIGH 2024, esa desaceleración no es un dato abstracto: es un alivio tangible en la economía del hogar. Luego, el ausentismo escolar es el termómetro del bienestar familiar. Levitt demostró que los datos aparentemente educativos esconden información económica de alto valor. En México, el ausentismo escolar en primarias públicas es uno de esos termómetros. Cuando sube sin causa sanitaria aparente, hay una lectura económica detrás: familias que no pueden costear el pasaje, hogares donde los niños apoyan en actividades de subsistencia, presupuestos rotos por un imprevisto. La Secretaría de Educación Pública reportó que el ausentismo crónico en primarias públicas urbanas afectó al 11.3% del estudiantado en el ciclo 2024-2025, un punto porcentual menos que en el ciclo previo. Esta cifra, aparentemente aislada, sugiere una mejora de los ingresos laborales impulsada por un salario mínimo que acumula un incremento real superior al 110% desde 2018. Según la CONASAMI, esta política está consolidando la estabilidad en los hogares de menores ingresos. Es precisamente aquí, en la permanencia de un niño en la escuela, donde el dato educativo deja de ser estadística para convertirse en un indicador económico de campo." Un dato más recurrente para la interpretación económica de territorio es la ocupación hotelera regional, considerada el pulso del gasto discrecional. Baja California tiene una particularidad que pocas regiones mexicanas ofrecen: la frontera con California le otorga un termómetro dual. Por una parte, el turismo extranjero, favorecido por un tipo de cambio que sigue siendo competitivo para el visitante estadounidense, ha sostenido la ocupación en destinos como Valle de Guadalupe y Ensenada. Aunque, por otro lado, el indicador que más revela el estado de la economía interna es la ocupación del turismo nacional de fin de semana; cuando la clase media regional puede pagarse un descanso a dos horas de distancia, el ingreso disponible está creciendo. La Secretaría de Turismo de Baja California reportó una recuperación gradual de la ocupación nacional en destinos de turismo de proximidad durante el segundo semestre de 2025, tras la contracción observada en el primer semestre, marcando tendencia en la dirección correcta: más familias mexicanas recuperando acceso al gasto no esencial, que es siempre el primer renglón que se recorta y el último en regresar. En cambio, los locales comerciales vacíos, vistos como el mapa del crédito productivo, repesentan un indicador tan antiguo como los mercados y tan preciso como cualquier encuesta de confianza empresarial. La tasa de vacancia en espacios comerciales de pequeño y mediano comercio es un proxy directo del acceso al crédito, del costo del arrendamiento y de la demanda interna agregada. Cuando los locales se desocupan más rápido de lo que se rentan, hay una falla en la cadena que va del ingreso al consumo. Entonces, el recorte acumulado de la tasa de referencia de Banxico de 11.25% en 2023 a 6.75% en abril de 2026, está reduciendo gradualmente el costo del crédito para las micro y pequeñas empresas. INEGI registró en la ENAPROCE 2024 que el acceso a

financiamiento formal entre microempresas creció 4 puntos porcentuales respecto a 2022. Ese movimiento, modesto pero sostenido, debería empezar a reflejarse en la reactivación de espacios comerciales antes vacíos. La velocidad de recuperación de la vancancia es un termómetro que vale la pena monitorear con atención en los próximos dos años.

El tiempo de espera en trámites públicos asumido como el impuesto invisible a la productividad, es otro indicador no convencional. Levitt y Dubner insistieron en que los costos invisibles, los que no aparecen en ninguna factura pero que alguien siempre paga, son los más determinantes del comportamiento económico real. En México, el tiempo que una persona dedica a tramitar un servicio público es tiempo que no dedica a producir, a capacitarse o a cuidar a su familia. En Baja California, donde más del 55% de la fuerza laboral tiene empleo formal con horario fijo, perder medio día laboral en una fila no es un inconveniente administrativo: es un impuesto implícito al ciudadano que el sistema formal nunca contabiliza. La agenda de digitalización de trámites anunciada por el gobierno federal para 2026 puede mover este indicador de manera significativa. Según datos de la ENIF 2024, el uso de aplicaciones móviles para gestiones financieras y administrativas creció de 54% a 69% de la población adulta entre 2021 y 2024. Cuando el trámite migra de la ventanilla a la pantalla, la economía no solo se vuelve más eficiente, se vuelve más justa, porque democratiza el tiempo.

La premisa de Levitt y Dubner resulta especialmente útil para leer la economía mexicana de 2026: los grandes cambios rara vez ocurren de golpe, ocurren primero en los datos que nadie está mirando, en los comportamientos que se ajustan antes de que los titulares los nombren; la tortilla que sube menos que el año pasado, el niño que volvió a la escuela, la familia que se fue de fin de semana, el local que abrió donde había uno cerrado, el trámite que ya no requirió fila, la pintura de fachada en las casas de la colonia, la afluencia en los consultorios de farmacias económicas, el volumen de residuos sólidos. Ninguno de esos eventos es un titular. Todos juntos son una economía que se está reconstruyendo desde la base.

Para Baja California, una región que procesa simultáneamente la presión del tipo de cambio, la dinámica de las cadenas de valor binacionales, la transición energética y la desigualdad persistente entre la costa y el interior del estado; leer bien estos indicadores no convencionales no es un ejercicio teórico, es la diferencia entre diseñar políticas que refuerzan lo que ya funciona y políticas que alcanzan a donde el crecimiento todavía no ha llegado.

El PIB dice cuánto creció el pastel. La calle dice cómo se está repartiendo. Y en la calle mexicana de 2026, hay más señales de avance de las que los titulares suelen reconocer.

Fuentes: Levitt, S. D., & Dubner, S. J. (2007). Freakonomics: un economista políticamente incorrecto explora el lado oculto de lo que nos afecta" · Banco de México · Instituto Nacional de Estadística y Geografía · Procuraduría Federal del Consumidor · Comisión Nacional de los Salarios Mínimos · Taco Index. Consulta de datos al 22 de abril de 2026