El Presidente Andrés Manuel López Obrador, inmediato a las acciones militares estadounidenses en Venezuela, publicó en su cuenta de “X”: “Estoy retirado de la política, pero mis convicciones libertarias me impiden callar ante el prepotente atentado a la soberanía del pueblo de Venezuela y el secuestro de su presidente. Ni Bolívar ni Lincoln aceptarían que el gobierno de Estados Unidos actuara como una tiranía mundial… Presidente Trump… La política no es imposición. Recuerde que el respeto al derecho ajeno es la paz”, como nos enseñó Benito Juárez en el siglo XIX. Soy mexicano con mucho orgullo, pero también latinoamericano”.
Un mensaje completamente coherente con el ideario y actuar de López Obrador: nacionalismo, latinoamericanismo, pacifismo y soberanismo juarista, destacando algo esencial, sus convicciones libertarias. No esa libertad del neoliberalismo, que se traduce en libre mercado y libertad sólo para las oligarquías. Varios hechos demuestran la coherencia de esa convicción.
En julio de 2020, López Obrador se manifestó por el secuestro de Julian Assange, fundador de WikiLeaks. Dijo entonces: "Si lo llevan a Estados Unidos y lo condenan a pena máxima y a morir en prisión, hay que empezar la campaña de que se desmonte la Estatua de La Libertad… porque ya no es símbolo de libertad”.
En enero de 2021, Twitter y Facebook bloquearon, precisamente, las cuentas de Trump, en medio del caos que fue la toma del capitolio por manifestantes que acusaban fraude electoral contra Trump. Los medios acusaban a Trump de instigar a la gente, mientras le bloqueaban su posibilidad de defenderse. López Obrador afirmó: “No me gusta que a nadie lo censuren y le quiten el derecho de transmitir un mensaje en Twitter o en Face, … Imagínense que Twitter como empresa decida… Te castigo… como la Santa Inquisición considero que lo que estás diciendo es perjudicial”.
Años antes, López Obrador defendió la libertad de periodistas reprimidos por la oligarquía, como Gutiérrez Vivo o Carmen Aristegui (ahora colaboradora de sus represores). Incluso ha apoyado la libertad expresión de los voceros de la derecha, aún con el mercantilismo de estos.
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Defender la libertad es simple, la de los aliados. Pero defender la libertad de personajes como Trump es complicado, la de adversarios, casi inexistente. También ahí, López Obrador se diferencia de los presidentes previos… “no somos iguales”, decía. Tiene razón, él es un ejemplo de coherencia, poco usual en la política. El cierre de su mensaje confirma su actuar: “Apoyo incondicionalmente a mi presidenta Claudia Sheinbaum”.




