Régulo Zapata Morales no tiene minas, pero vende carbón. Así lo describió el diputado del PT Antonio Flores Guerra: un intermediario que opera desde Monterrey y coloca carbón ajeno en las termoeléctricas de la CFE en Nava, Coahuila.
El apellido abre puertas. Su padre, Régulo Zapata Jaime, fue presidente municipal priista de Sabinas y señalado como dueño de El Pinabete, el pozo donde murieron 10 mineros en 2022. Su madre, Carolina Morales Iribarren, fue alcaldesa y diputada local. La red familiar (Morales Mining, Minerales La Florida, Comercializaciones Dizna) suma más de 2 mil millones de pesos en contratos con la CFE.
En octubre de 2025, la CFE cerró la mayor compra de carbón de su historia: 12 mil 239 millones de pesos repartidos entre 26 empresas. Flores Guerra denunció que más de 8 mil millones terminaron en firmas ligadas a los Zapata Morales, sin capacidad real de producción, y pidió suspender el fallo. No se suspendió.
Zapata Morales no está solo. Su socio es Antonio Gil Gamundi, secretario de Obras Públicas del municipio de García, Nuevo León. Es el funcionario que decide qué se construye, quién lo construye y cuánto se paga en uno de los municipios de mayor crecimiento del estado. De día asigna obra pública. Fuera de la oficina, hace negocios con uno de los intermediarios del carbón más cuestionados del país.
La sociedad no termina en el carbón. Gil Gamundi y Zapata Morales son socios ocultos de CIESA (Construcciones e Ingenierías Electromecánicas), la empresa michoacana que el 25 de septiembre presentó la única oferta en la subasta de Altos Hornos de México: 1,400 millones de dólares. Lo hizo sin el depósito de garantía que exigían las bases, y aun así el juzgado le dio diez días hábiles adicionales para acreditarlo. El fallo sigue en suspenso. La cara pública de CIESA es José Arturo Domínguez Arteaga, un empresario de Morelia del que la Cámara Nacional del Hierro y del Acero (Canacero) no tiene antecedentes.
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La pregunta es de dónde sale el dinero. Estos dos proveedores, uno de ellos hoy funcionario público, concretaron un contrato de más de 8 mil millones de pesos con la CFE para venderle carbón. Su ganancia: 6 mil millones de pesos, que salieron de entregas firmadas y nunca realizadas, y de un carbón con un poder calorífico 70% menor al pactado. Con esa caja, el intermediario de Sabinas y el secretario de Obras de García están a un paso de convertirse en los nuevos dueños de AHMSA.




