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Círculo Político MX

"Mas si osare un extraño enemigo…" Por Álvaro Vizuet Arredondo

Los pueblos originarios no son cosa de risa. Esta es una frase que compartí con la gobernadora Delfina Gómez Álvarez cuando se desempeñaba como secretaria de Educación Pública. En aquella reunión, platicamos largo y tendido sobre la trascendencia de los pueblos originarios y la importancia de atender lo que realmente merecen. Es imperativo realizar una verdadera reestructura social que comprenda el legado tan importante que los pueblos ancestralistas de este hermoso país, llamado México con "X", han dejado. Deben ser más visibilizados, respetados y, sobre todo, amados por toda la sociedad mexicana.

Recuerdo muy bien que le dije: "Los pueblos originarios no somos cosa de risa; somos algo muy serio". En los años venideros, seremos —valga la expresión— el punto de partida para el reencuentro de México con su verdadero poder y potencial. Los mexicanos vamos a reconocernos entre nosotros como un pueblo maravilloso y poderoso, un faro de luz ante el mundo. Que venga gente externa a intentar vendernos la idea de que sin ellos no seríamos lo que somos hoy, no es solo una falta de respeto; es una declaración de que aún creen tener algún tipo de potestad sobre nosotros. Eso ya se terminó. Si no quieren entender que México es un país soberano y poderoso que va a crecer a pesar de quienes no quieren verlo así, esa gente se llevará una desagradable sorpresa. Los pueblos originarios están en pie de guerra, en pie de lucha, y van a defender a este país contra todo aquel vendepatrias e injerencista que piense que nos puede hacer menos.

Hago un llamado a los pueblos originarios para que levantemos la voz una vez más y les digamos a estas personas cuál es su lugar y cuál es el nuestro. No regresamos para rendir pleitesía a nadie; regresamos para tomar el control de nuestros destinos, para que México sea lo que siempre ha merecido ser: una nación entre las naciones, el México de todos los mexicanos y mexicanas que hemos soñado.

México nunca ha tenido esa "paz" que el injerencismo de derecha promulga hoy, ni tampoco ese "extraño amor" del cual hablan. México siempre ha vivido en constantes revueltas y guerras, como la Guerra del Mixtón, donde Francisco Tenamaztle le advirtió al virrey que si no respetaba el plan y la carta de derechos, pondría en riesgo hasta su propia vida. Seguiremos levantándonos ante la necedad de querer ver a México como un botín. México ya no es el botín de ninguna injerencia extranjera; es el tesoro de los mexicanos y lo vamos a cuidar a pesar de los traidores que aún besan los pies de quienes creen que les darán algún beneficio o posición. Eso se acabó.