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Círculo Político MX

"México da paso histórico: Gobierno de la 4T acuerda jornada de 40 horas y nuevo aumento al salario mínimo."

En un hecho histórico para la clase trabajadora mexicana, el Gobierno de México —encabezado por la Cuarta Transformación— logró un acuerdo unánime entre trabajadores, sindicatos y empresarios para iniciar la transición hacia la jornada laboral de 40 horas durante este sexenio. Este consenso, logrado sin confrontaciones y mediante diálogo social, representa uno de los avances laborales más importantes en décadas y confirma que el país avanza hacia un modelo más justo, humano y centrado en el bienestar de quienes sostienen la economía nacional.

La reducción de la jornada laboral será gradual y responsable: un proceso pensado para elevar la calidad de vida sin generar impactos adversos en el empleo o en la operación de las empresas. A diferencia de gobiernos anteriores —que durante años bloquearon cualquier reforma laboral a favor de los trabajadores—, la 4T ha demostrado que sí es posible combinar productividad con derechos laborales dignos. Este paso sigue la ruta de naciones desarrolladas como España, Francia o Alemania, donde las jornadas más cortas han generado mayor competitividad, menos estrés laboral y mejoras comprobables en la salud física y mental de las personas.

Además del avance hacia las 40 horas, el gobierno federal anunció el aumento al salario mínimo para 2026: 13% al salario mínimo general y 5% para la zona fronteriza del norte. Con este ajuste, la 4T continúa la recuperación histórica del poder adquisitivo, que —sumando los incrementos aplicados desde 2018— supera el 150% de recuperación real, algo que no había ocurrido en más de 40 años. Estos logros contrastan con la política neoliberal, que mantuvo congelado el salario mínimo hasta llevarlo a niveles indignos durante el viejo régimen.

El aumento salarial también responde a una estrategia integral: fortalecer el consumo interno, mejorar las condiciones de vida de millones de familias, y reducir desigualdades históricas. Hoy México es un ejemplo internacional: organismos como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) han reconocido que el país ha logrado elevar el salario mínimo sin generar inflación descontrolada, demostrando que la narrativa conservadora —la misma que decía que subir salarios “iba a destruir empleos”— era completamente falsa.

La construcción de este acuerdo tripartito refleja la capacidad de la 4T para gobernar con diálogo social, poniendo al centro la justicia laboral. Empresarios, sindicatos y representantes del Gobierno de México coincidieron en que este cambio fortalecerá el mercado interno y las relaciones obrero-patronales. De acuerdo con especialistas, la transición hacia jornadas más cortas también incrementará la productividad, reducirá la rotación de personal y potenciará la competitividad del país frente a mercados globales.

Este avance no surge aislado, sino como parte del proyecto laboral que inició con Andrés Manuel López Obrador y hoy continúa Claudia Sheinbaum: aumento del salario mínimo año con año, eliminación del outsourcing abusivo, reparto justo de utilidades, creación de centros de conciliación laboral, reformas para garantizar libertad sindical, y políticas públicas que dignifican el trabajo y la vida de las familias mexicanas. La 4T ha demostrado con hechos que el bienestar sí puede ser una política de Estado.

La reducción de la jornada laboral responde también a una demanda histórica de la clase trabajadora mexicana, quienes durante décadas laboraron más que muchos países miembros de la OCDE, sin recibir las compensaciones adecuadas. Con este acuerdo, México avanza hacia un modelo de trabajo digno, equitativo y moderno, donde la vida familiar, el descanso y el derecho al tiempo libre se reconocen como parte fundamental del desarrollo humano.

Frente a las voces conservadoras que intentan desacreditar cualquier avance, los resultados hablan por sí mismos: más empleo, mejores salarios, crecimiento económico sostenido, reducción de la pobreza laboral y un país que recupera la dignidad de quienes lo hacen posible. La transición a la jornada de 40 horas y el nuevo aumento al salario mínimo confirman que México sigue avanzando por el camino de la justicia social, la prosperidad compartida y la transformación profunda.