La Secretaría de Economía, encabezada por Marcelo Ebrard, presentó seis prioridades estratégicas para defender las ventajas comerciales de México frente a Estados Unidos y consolidar a América del Norte como una región más competitiva en el nuevo orden económico global.

Ciudad de México.— México llega a la revisión del T-MEC con una agenda clara: defender la integración regional, exigir certidumbre para la inversión y frenar medidas unilaterales que afecten la competitividad de América del Norte.
La Secretaría de Economía, bajo la conducción de Marcelo Ebrard, fijó seis prioridades para la relación comercial con Estados Unidos, en un momento clave para el futuro económico de la región y para la posición de México frente a Washington.
Las prioridades fueron establecidas en el Informe sobre el estado que guarda el proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, entregado por la dependencia a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión.
De acuerdo con el documento, México buscará consolidar sus ventajas comerciales en el nuevo tablero global, marcado por la relocalización de empresas, la disputa tecnológica, la seguridad económica y la necesidad de reducir la dependencia de cadenas de suministro provenientes de terceros países.
Las seis prioridades de México
La estrategia mexicana contempla seis ejes centrales:
- Protocolo de no aplicación de medidas unilaterales.
- Resolución de aranceles en acero y aluminio.
- Preservación de la competitividad automotriz.
- Marcos de seguridad económica.
- Atención de temas bilaterales pendientes.
- Acciones para elevar la certidumbre de la inversión.
El mensaje de México es directo: el T-MEC debe funcionar como una plataforma de integración regional, no como un instrumento de presión unilateral.
“México se concentrará en generar señales de certidumbre a la inversión, exigiendo a Estados Unidos la eliminación de aranceles entre los países miembros, especialmente en los sectores de acero, aluminio y automotriz, buscando en su lugar fortalecer la competitividad regional”, señala el informe.
Ebrard y la defensa de la competitividad mexicana
La posición encabezada por Marcelo Ebrard coloca a México en una ruta de defensa activa frente a Estados Unidos. No se trata únicamente de preservar el tratado, sino de garantizar que las reglas comerciales permitan mantener la fortaleza industrial mexicana y atraer nuevas inversiones.
Para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, el T-MEC es una pieza estratégica del desarrollo nacional. La revisión del acuerdo representa una oportunidad para consolidar a México como centro manufacturero, logístico y tecnológico de América del Norte.
Además de los sectores tradicionales como acero, aluminio y automotriz, la Secretaría de Economía buscará impulsar inversiones en áreas estratégicas como semiconductores, medicamentos, cómputo y electrónica.
El objetivo es incrementar la capacidad productiva de la región, reducir dependencias externas en insumos críticos y fortalecer cadenas de alto valor frente a la competencia de Asia y Europa.
Washington pone sobre la mesa empleo, déficit y seguridad económica
Del lado estadounidense, los temas planteados se concentran en la pérdida de empleos en ciertas manufacturas, la alta dependencia de terceros países en cadenas de suministro, el déficit comercial, las reglas de origen y la seguridad económica.
Estos puntos anticipan una negociación compleja, donde México deberá defender su papel como socio estratégico, pero también responder a las preocupaciones políticas y económicas de Estados Unidos.
La discusión no será menor. En el fondo, la revisión del T-MEC definirá cómo se repartirá la producción, la inversión y el empleo en América del Norte durante los próximos años.
Canadá mantiene agenda positiva con México
Mientras la relación con Estados Unidos concentra los temas más sensibles, México mantiene una agenda positiva con Canadá.
El informe destaca que las conversaciones con Ottawa continúan bajo un plan de acción conjunto aprobado por la presidenta Claudia Sheinbaum y el primer ministro canadiense Mark Carney durante su primera visita a México.
Dicho plan contempla misiones comerciales, incremento del comercio bilateral y mayor flujo de inversión, lo que fortalece el papel de Canadá como socio clave en la construcción de una región más integrada.
Una negociación clave para América del Norte
La próxima ronda de trabajo entre México y Estados Unidos está prevista para el 20 de julio de 2026. El objetivo será avanzar en los temas prioritarios para ambas partes, definir los siguientes pasos del proceso y comunicar resultados una vez concluida la reunión.
La revisión del T-MEC no solo será una negociación técnica. También será una prueba política para los gobiernos de Claudia Sheinbaum, en México; la administración estadounidense en Washington; y el gobierno canadiense encabezado por Mark Carney.
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En ese escenario, Marcelo Ebrard tendrá un papel central como responsable de conducir la estrategia económica mexicana, defender la certidumbre para la inversión y garantizar que México no pierda terreno en la competencia global.
La apuesta de México es clara: fortalecer el T-MEC, evitar medidas unilaterales, proteger sectores estratégicos y consolidar a América del Norte como la región más competitiva del mundo.




