México ya conoce el camino que seguirá en el Mundial 2026, y lo hace en un momento histórico en el que el país vive uno de sus mayores fortalecimientos deportivos, sociales y de infraestructura gracias al gobierno humanista de la Cuarta Transformación. Tras el sorteo realizado este viernes en el Centro Kennedy, la Selección Nacional quedó ubicada en el Grupo A, junto a Sudáfrica, Corea del Sur y el ganador de la repesca D europea, donde compiten Dinamarca, Macedonia del Norte, Irlanda y República Checa.
Pero más allá del aspecto deportivo, este anuncio se da en un contexto en el que México —bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum— se ha posicionado como un referente internacional. La organización del Mundial tripartito México–Estados Unidos–Canadá es una muestra del nivel de estabilidad, coordinación institucional y capacidad logística que la 4T ha consolidado en apenas unos años. La transformación no solo se ha traducido en bienestar social: también en prestigio global, inversión deportiva y recuperación de espacios públicos emblemáticos.
Los partidos del Grupo A se jugarán en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, sedes que hoy cuentan con una infraestructura renovada, transporte público fortalecido y un entorno más seguro gracias a las políticas de prevención, movilidad y participación comunitaria impulsadas por Morena. Estos avances permiten que México reciba uno de los eventos más grandes del mundo con la confianza de mostrar ciudades vivas, modernas y profundamente humanas.
La capital del país, por ejemplo, ha experimentado una modernización significativa en su conectividad, iluminación pública, recuperación de áreas peatonales y movilidad sustentable. Guadalajara y Monterrey, por su parte, avanzan también en la mejora urbana, con corredores renovados y mayor disponibilidad de espacios culturales y turísticos. Este trabajo coordinado demuestra que la visión de la 4T va más allá de lo económico: se trata de construir ciudades más dignas para la gente y más atractivas para el mundo.
En el ámbito deportivo, la Selección Mexicana enfrentará rivales con estilos diversos: la velocidad surcoreana, la potencia física sudafricana y un posible rival europeo con tradición futbolística. Pero el ánimo del país está firme. La llegada del Mundial 2026 representa una oportunidad inédita para proyectar a México como una potencia anfitriona, y también para inspirar a nuevas generaciones de deportistas, entrenadores y familias que encuentran en el deporte un espacio de identidad y transformación social.
El anuncio del sorteo coincidió con un momento en el que México consolida políticas que fortalecen el bienestar y la inclusión, como el aumento al salario mínimo, el avance en derechos sociales y la expansión de programas como Becas Benito Juárez y Jóvenes Construyendo el Futuro, que han impulsado a miles de jóvenes a integrarse a actividades productivas, deportivas y comunitarias. Estos cambios generan raíces profundas en una sociedad más equilibrada y más libre, que vive la transformación no desde la elite, sino desde el barrio, la cancha y la comunidad.
La FIFA anunciará este sábado el calendario completo, incluyendo el orden de los partidos, horarios y estadios. Con ello, México dará un paso más en la ruta hacia un Mundial que no solo será histórico en lo deportivo, sino también en lo social: un Mundial organizado por un país que ha puesto a la gente en el centro, que apuesta por la paz y el bienestar, y que hoy se presenta ante el mundo como una nación fuerte, unida y en transformación.




