México registró 1 millón 678 mil 532 nacimientos durante 2025, de acuerdo con la Estadística de Nacimientos Registrados (ENR) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), un dato que permite observar no sólo el volumen de nuevos registros, sino también las profundas diferencias demográficas que existen entre las entidades del país.
La tasa nacional fue de 47.7 nacimientos registrados por cada mil mujeres de 15 a 49 años, exactamente el mismo nivel reportado para 2024. Sin embargo, detrás de ese promedio nacional aparecen realidades muy distintas: mientras Baja California alcanzó una tasa de 86.6, la Ciudad de México se ubicó en 31.1.
La estadística fue elaborada a partir de información proporcionada por 4 mil 913 fuentes informantes, principalmente Oficialías del Registro Civil distribuidas en el territorio nacional. Se trata de un registro administrativo que permite conocer características de los nacimientos inscritos oficialmente y observar cambios en la dinámica demográfica mexicana.
Baja California y Chiapas encabezan los registros
La fotografía demográfica de 2025 muestra una brecha considerable entre las entidades federativas.
Baja California encabezó la tasa nacional, con 86.6 nacimientos registrados por cada mil mujeres en edad fértil. Le siguió Chiapas, con 83.9, y posteriormente Durango, con 61.0.
En el otro extremo se ubicaron la Ciudad de México, con 31.1 nacimientos por cada mil mujeres; Yucatán, con 35.9, y el Estado de México, con 36.1. La diferencia entre Baja California y la capital del país es particularmente amplia: la tasa registrada en la entidad fronteriza fue casi tres veces superior a la de la Ciudad de México.
Este contraste territorial confirma que la dinámica poblacional mexicana no puede analizarse únicamente a partir de una cifra nacional. Las condiciones sociales, económicas, culturales, urbanas y familiares tienen expresiones diferentes en cada región y terminan reflejándose en los registros de nacimiento.
La propia metodología del INEGI advierte que esta tasa se utiliza como referencia para facilitar la comparación entre años y entidades, por lo que el análisis de la natalidad requiere considerar también los nacimientos efectivamente ocurridos y las características de la población de cada territorio.
¿A qué edad están teniendo hijos las mexicanas?
Otro de los datos relevantes de la ENR 2025 corresponde a la edad de las madres.
El grupo que concentró la mayor proporción de nacimientos fue el de mujeres de 20 a 24 años, con 22.3 por ciento del total. Muy cerca se ubicó el segmento de 25 a 29 años, que representó 21.9 por ciento.
En tercer lugar apareció el grupo de 30 a 34 años, con 17 por ciento, mientras que las adolescentes de 15 a 19 años representaron 11.8 por ciento de los registros.
Las mujeres de 35 a 39 años concentraron 8.8 por ciento; aquellas de 40 a 44 años, 2.2 por ciento; menores de 15 años, 0.4 por ciento, y el grupo de 45 a 49 años, apenas 0.2 por ciento.
El INEGI excluyó de esta distribución 510 casos correspondientes a madres de 50 años o más y reportó además un porcentaje de 15.4 por ciento clasificado como no especificado.
Los datos permiten observar que los nacimientos registrados se concentran principalmente entre mujeres de 20 a 34 años, aunque persisten registros de maternidad adolescente y, en menor proporción, de mujeres en edades mayores.
La mayoría de los nacimientos se registra durante el primer año
La estadística también ofrece información sobre la oportunidad con la que se obtiene el acta de nacimiento.
En 2025, 78.5 por ciento de las personas registradas obtuvo su registro antes de cumplir un año de edad. Otro 4 por ciento tenía un año al momento del trámite, mientras que 2.3 por ciento tenía dos años.
El grupo de tres a cinco años representó 3.9 por ciento y las personas de seis años o más concentraron 11.3 por ciento de los registros.
Este indicador resulta relevante porque el registro oportuno de los nacimientos constituye una pieza fundamental para que niñas y niños cuenten con identidad jurídica y puedan acceder a distintos derechos y servicios. La información del INEGI permite, además, identificar dónde persisten mayores proporciones de registros realizados varios años después del nacimiento.
Hombres y mujeres, una distribución prácticamente equilibrada
En cuanto al sexo de las personas registradas, los datos muestran una distribución cercana a la mitad.
Los hombres representaron 50.5 por ciento de los nacimientos, mientras que las mujeres concentraron 49.5 por ciento. Esto equivale a una relación de 101.9 hombres por cada 100 mujeres.
El INEGI reportó únicamente siete casos en los que no fue especificado el sexo de la persona registrada.
Más allá de la diferencia mínima entre ambos grupos, la información sirve para dimensionar la composición de los nuevos registros y complementa la lectura demográfica de un país que atraviesa una transformación en sus patrones de natalidad.
Una fotografía de los cambios demográficos de México
La cifra de 2025 adquiere mayor relevancia cuando se observa en perspectiva. En 2024 se habían contabilizado 1 millón 672 mil 227 nacimientos registrados, con una tasa de 47.7 por cada mil mujeres en edad fértil. En 2023 fueron 1 millón 820 mil 888 y la tasa alcanzó 52.2.
Es decir, aunque el volumen de registros de 2025 fue ligeramente superior al de 2024, la tasa se mantuvo en el mismo nivel. La trayectoria de los últimos años muestra además una reducción importante respecto de 2015, cuando se contabilizaron más de 2.35 millones de nacimientos registrados y una tasa de 70.1 por cada mil mujeres en edad fértil.
Este comportamiento coloca a la evolución demográfica entre los asuntos que deberán ser considerados en la planeación pública de los próximos años. El número y la distribución de los nacimientos tienen implicaciones directas para la demanda futura de servicios educativos, salud, vivienda, cuidados, empleo e infraestructura.
La ENR 2025, en ese sentido, no representa únicamente un conteo de actas emitidas por los registros civiles. Es una radiografía de cómo se está modificando la estructura poblacional del país y de las diferencias que persisten entre regiones.
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El dato nacional puede parecer estable frente a 2024, pero el mapa estatal cuenta una historia mucho más compleja: mientras algunas entidades mantienen tasas elevadas, otras se encuentran en niveles considerablemente menores. La diferencia entre Baja California y la Ciudad de México ilustra con claridad ese contraste.
Los números del INEGI colocan así sobre la mesa un fenómeno que trasciende las estadísticas vitales: México continúa transformando su dinámica familiar y poblacional, y esas modificaciones tendrán efectos acumulativos sobre las políticas públicas y la organización social durante las próximas décadas.




