El Gobierno de México acordó una nueva regulación para el uso de teléfonos celulares y dispositivos digitales en las escuelas de educación básica, con el propósito de fortalecer la atención en las aulas, la convivencia escolar y el bienestar de niñas, niños y adolescentes.
La medida, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y coordinada por la Secretaría de Educación Pública (SEP), fue construida con la participación de las autoridades educativas de las 32 entidades federativas. En el caso de primaria y secundaria, el acuerdo contempla restringir el uso de celulares durante toda la jornada escolar, no únicamente durante las clases.
La fecha anunciada para el inicio de la aplicación de esta medida es el 3 de noviembre de 2026, de acuerdo con la información difundida por las autoridades educativas.
El anuncio representa el resultado de varios meses de consultas, foros regionales y discusiones con docentes, autoridades, especialistas y comunidades escolares sobre el papel que deben ocupar los dispositivos digitales dentro de las escuelas.
Celulares guardados durante toda la jornada escolar
Uno de los principales puntos del acuerdo es que las y los estudiantes de primaria y secundaria podrán llevar sus teléfonos a los planteles, pero deberán mantenerlos guardados durante la jornada escolar.
Esto significa que la restricción no equivale necesariamente a impedir que un alumno ingrese a la escuela con un celular. El objetivo es limitar su utilización dentro del horario escolar y establecer reglas que cada comunidad educativa deberá conocer y aplicar conforme a los lineamientos correspondientes.
El acuerdo contempla excepciones para situaciones particulares, como emergencias, necesidades de salud, accesibilidad o actividades pedagógicas autorizadas por las autoridades escolares.
La regulación también forma parte de una discusión más amplia sobre el uso responsable de la tecnología. Desde el inicio del proceso, la SEP ha planteado que el objetivo no consiste en eliminar las herramientas digitales de las escuelas, sino establecer condiciones para que puedan utilizarse con sentido educativo.
En agosto, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, explicó que la consulta sobre dispositivos móviles permitiría construir reglas con participación de las comunidades escolares.
Una decisión construida con las 32 entidades
La regulación nacional no surgió únicamente de una decisión administrativa de la SEP. El tema fue discutido en el Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CONAEDU), donde participaron responsables de educación de las 32 entidades federativas.
Desde agosto, la SEP ya había informado que las autoridades estatales analizaban conjuntamente las reglas para el acceso y uso de celulares y otros dispositivos digitales en los planteles.
El proceso también incluyó una consulta a docentes de educación básica.
Los resultados proporcionados por la SEP muestran la magnitud de la discusión: 565 mil 396 maestras y maestros participaron en la consulta nacional sobre el uso y regulación de dispositivos digitales. De ellos, 81 por ciento se manifestó a favor de contar con lineamientos y reglas para garantizar un uso seguro y con fines pedagógicos de estas tecnologías.
El mismo ejercicio identificó distintas preocupaciones dentro de las comunidades escolares. El 40 por ciento de los docentes consultados consideró que los celulares dificultan mantener la atención; 38 por ciento señaló interrupciones en las actividades escolares y 38.7 por ciento advirtió que conflictos originados en redes sociales pueden trasladarse al aula y a la escuela.
Estos datos fueron incorporados por la SEP al proceso de construcción de las nuevas reglas.
¿Por qué se restringirá el uso de celulares?
La discusión gubernamental parte de un problema que va más allá de la distracción durante una clase.
La SEP ha colocado sobre la mesa los efectos que pueden tener las plataformas digitales, las redes sociales y el uso excesivo de dispositivos en las rutinas, la convivencia y el desarrollo de niñas, niños y adolescentes.
En julio, Mario Delgado planteó que el debate debía ir más allá de simplemente prohibir teléfonos en las escuelas y considerar también el impacto de las plataformas digitales y sus algoritmos.
La presidenta Claudia Sheinbaum también había señalado que el objetivo de la discusión nacional era construir una regulación que permitiera enfrentar problemas como el uso excesivo de redes sociales y el llamado scrolling infinito, además de proteger a las infancias frente a contenidos no solicitados.
Por ello, el Gobierno de México ha presentado la regulación de celulares como parte de una política más amplia de ciudadanía digital, en la que se busca que las nuevas generaciones aprendan a utilizar la tecnología de manera crítica, segura y responsable.
La tecnología no desaparece de las escuelas
El acuerdo no plantea regresar a una educación desconectada de la tecnología.
De hecho, la SEP ha insistido en que los dispositivos digitales pueden seguir siendo herramientas útiles para el aprendizaje cuando existe una finalidad pedagógica.
En septiembre, la dependencia firmó una carta de intención con la UNESCO para fortalecer las capacidades del Sistema Educativo Nacional en materia de transformación digital y uso ético de la inteligencia artificial. El acuerdo contempla avanzar hacia una cultura y ciudadanía digital que preserve el pensamiento crítico y coloque el interés superior de niñas, niños y adolescentes en el centro.
Esta línea permite entender la regulación de celulares como una delimitación de su uso cotidiano, no como una política contra la tecnología.
El desafío consiste en diferenciar entre el uso educativo de una herramienta y el uso recreativo o social que puede interferir con las actividades escolares.
¿Qué ocurrirá en educación media superior?
La regulación tendrá diferencias dependiendo del nivel educativo.
Mientras que para primaria y secundaria se plantea restringir el uso de celulares durante toda la jornada escolar, en educación media superior cada plantel podrá establecer sus propias reglas de acuerdo con su comunidad educativa.
En educación superior, las instituciones conservarán su autonomía para definir sus normas internas.
Esta diferenciación busca reconocer que las necesidades y niveles de autonomía de un estudiante de primaria no son iguales a los de un adolescente de bachillerato o una persona que cursa estudios universitarios.
La aplicación de las reglas, por tanto, tendrá características distintas dependiendo del nivel educativo y del contexto de cada institución.
Madres, padres y docentes tendrán un papel central
La nueva regulación también plantea una etapa de información y diálogo con las comunidades escolares.
De acuerdo con la información difundida por autoridades educativas estatales, después de la publicación correspondiente se contempla un periodo para realizar asambleas informativas con madres, padres de familia, tutores y docentes, con el propósito de explicar los lineamientos y definir las dinámicas que aplicará cada plantel.
Las entidades federativas tendrán además un plazo para emitir o adecuar los instrumentos jurídicos necesarios para armonizar la regulación en las escuelas públicas y particulares de sus respectivos territorios.
Esto significa que la implementación será progresiva y requerirá coordinación entre la Federación, los gobiernos estatales y las propias comunidades educativas.
Una discusión que ya es internacional
México no es el único país que ha colocado el uso de celulares en las escuelas dentro de su agenda educativa.
En julio, la Presidencia de México informó que, según un monitoreo de la UNESCO realizado en marzo de 2026, 114 sistemas educativos, equivalentes al 58 por ciento de los países analizados, ya habían implementado algún tipo de regulación sobre el uso de tecnologías en las escuelas. Las medidas internacionales incluyen restricciones a celulares, límites de tiempo, políticas propias de cada plantel y programas de alfabetización digital.
La UNESCO, de acuerdo con la misma información, ha planteado que cualquier regulación debe acompañarse de alfabetización digital, mediática e informacional para que los estudiantes desarrollen pensamiento crítico y comprendan el funcionamiento de las herramientas digitales que utilizan.
El debate, por tanto, no se reduce a guardar un teléfono durante unas horas. También implica definir qué relación debe existir entre educación, tecnología, inteligencia artificial, redes sociales y desarrollo integral.
México busca recuperar la convivencia dentro de las escuelas
La SEP ha vinculado esta discusión con otras acciones destinadas a fortalecer la convivencia escolar.
En septiembre, la dependencia puso en marcha una Jornada Nacional de Juegos Tradicionales en más de 3 mil 300 escuelas, con la participación de más de 500 mil integrantes de comunidades escolares. La iniciativa busca recuperar actividades como el trompo, las canicas, el balero, el yoyo, el resorte y las rondas infantiles.
El planteamiento oficial es que las actividades presenciales y colectivas también forman parte del desarrollo de habilidades sociales.
Así, la regulación de celulares se inserta en una agenda educativa más amplia: recuperar espacios de convivencia, fortalecer el pensamiento crítico y aprovechar la tecnología cuando realmente contribuya al aprendizaje.
¿Qué cambia para las familias a partir de noviembre?
Para las familias con estudiantes de primaria y secundaria, el cambio principal será que el celular podrá acompañar al alumno hasta la escuela, pero no podrá utilizarse libremente durante la jornada escolar, salvo las excepciones contempladas por las reglas.
Será necesario que madres, padres, tutores, docentes y estudiantes conozcan las disposiciones específicas que correspondan a cada plantel.
También será importante distinguir entre una emergencia y el uso cotidiano del dispositivo, así como entre una actividad pedagógica autorizada y el uso recreativo de redes sociales, videojuegos o mensajería.
La SEP ha planteado que estas reglas deben contribuir a que las escuelas sean espacios donde la tecnología esté al servicio del aprendizaje y no al revés.
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Con el acuerdo nacional, México inicia una nueva etapa en la regulación del uso de dispositivos digitales en educación básica. El siguiente paso será llevar los lineamientos a cada escuela, informar a las familias y adaptar los mecanismos de aplicación a las características de cada comunidad educativa.
La medida coloca nuevamente a la escuela como un espacio de aprendizaje, convivencia y desarrollo integral, al tiempo que abre una discusión más amplia sobre cómo educar a niñas, niños y adolescentes para desenvolverse en un entorno cada vez más digital.




