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Círculo Político MX

México se consolida como sexto productor mundial de carne de res; Veracruz y Jalisco lideran la producción

México mantiene un lugar relevante en la producción mundial de carne de res y cuenta con una cadena ganadera que combina volumen, diversidad de cortes y mecanismos de certificación sanitaria. De acuerdo con información difundida por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), el país produjo alrededor de 2.3 millones de toneladas de carne de res durante 2025, equivalente a 2.9% de la producción mundial, con lo que se ubicó en el sexto lugar entre los principales productores.

El dato coloca a la ganadería bovina como uno de los componentes relevantes del sector pecuario mexicano y pone sobre la mesa la dimensión de una actividad que involucra producción primaria, sacrificio, procesamiento, distribución, comercialización y exportación.

La información oficial de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural confirma la importancia de la carne de bovino dentro de la actividad pecuaria nacional. El Sistema de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) mantiene registros de la producción de carne en canal de bovino hasta 2025, con información desagregada por entidad federativa y municipio.

Veracruz y Jalisco, al frente de la producción bovina

La producción de carne de res tiene una importante presencia regional. De acuerdo con los datos señalados por Profeco, Veracruz aportó 12.8% de la producción nacional durante 2025, mientras que Jalisco concentró 11.8%.

Estos dos estados forman parte de un grupo de entidades que históricamente han sostenido buena parte de la producción bovina del país.

Los registros del SIAP permiten observar esa concentración. En sus estadísticas disponibles para bovino, Veracruz y Jalisco aparecen entre las principales entidades productoras, seguidos por estados como San Luis Potosí, Durango y Baja California.

La relevancia de Veracruz no es nueva. El Panorama Agroalimentario elaborado por Agricultura señala que durante 2024 Veracruz produjo cerca de 291 mil 761 toneladas de carne en canal de bovino, equivalentes a 12.1% del valor nacional de este producto. En ese mismo año, Veracruz, Jalisco, San Luis Potosí, Durango y Chiapas concentraron alrededor de 42% de la producción nacional.

Esta distribución refleja que la ganadería bovina mexicana no depende de una sola región. La actividad se extiende por distintas zonas climáticas y productivas, con sistemas que van desde la ganadería de pastoreo hasta esquemas tecnificados de producción y procesamiento.

Una industria que va más allá del volumen

El peso de México como productor no se explica únicamente por las toneladas obtenidas. La cadena de carne bovina también involucra infraestructura sanitaria y mecanismos de control destinados a garantizar que los productos lleguen al consumidor bajo condiciones adecuadas.

Uno de los principales instrumentos es la Certificación Tipo Inspección Federal (TIF), otorgada por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica).

Los establecimientos TIF son instalaciones sujetas a regulación federal donde pueden realizarse actividades como sacrificio de animales, procesamiento, corte, deshuese, empaque, refrigeración e industrialización de productos de origen animal destinados al consumo humano.

La certificación implica supervisión de instalaciones y procesos para verificar el cumplimiento de disposiciones sanitarias y de inocuidad. Además, tiene una consecuencia importante para el comercio exterior: los establecimientos TIF son los que pueden ser elegibles para exportar productos cárnicos mexicanos, de acuerdo con Senasica.

En 2024, Senasica reportó 440 establecimientos TIF en el país, de los cuales 146 exportaban a 62 países, entre ellos Estados Unidos, Canadá y China. La dependencia señaló que en estas plantas médicos veterinarios responsables autorizados verifican procesos relacionados con la salud animal y la inocuidad de los productos.

La infraestructura sanitaria, por tanto, forma parte de la estrategia para sostener la competitividad de la cadena mexicana de cárnicos.

Del rastro al mercado internacional

El sello TIF también permite entender cómo la producción ganadera se conecta con los mercados internacionales.

Senasica explica que la certificación facilita la movilización de bienes de origen animal dentro del país y abre posibilidades para el comercio internacional. Las plantas deben cumplir requisitos específicos en materia de instalaciones, procesos, higiene y control sanitario antes de obtener o renovar la certificación.

La supervisión comprende actividades como sacrificio, corte, deshuese, almacenamiento y distribución. El objetivo es mantener condiciones de calidad e inocuidad y reducir riesgos relacionados con contaminantes o enfermedades.

Para los consumidores, esto significa que el origen y procesamiento de la carne son elementos relevantes al momento de elegir un producto. La propia autoridad sanitaria recomienda identificar el sello TIF cuando se busca carne procesada en establecimientos sujetos a este esquema de inspección.

Falda, arrachera, diezmillo y rib eye: la diversidad de cortes

La producción bovina también llega al consumidor en una amplia variedad de cortes. Entre los más conocidos en México se encuentran falda, arrachera, diezmillo, filete, New York y rib eye, cada uno con características diferentes y distintos usos culinarios.

Esta diversidad forma parte de una cadena que transforma el ganado en productos destinados tanto al consumo cotidiano como a restaurantes, establecimientos especializados y mercados de exportación.

La Secretaría de Agricultura ha señalado anteriormente que entre los principales cortes comercializados se encuentran opciones procedentes de distintas partes de la canal, mientras que las condiciones de conservación son determinantes para preservar la calidad del producto.

En ese sentido, hablar de la carne mexicana implica considerar toda la cadena: productores, trabajadores del campo, transportistas, rastros, empacadoras, distribuidores, comerciantes y consumidores.

México mantiene una posición estratégica en la producción pecuaria

El sexto lugar mundial en producción de carne de res coloca a México dentro de un mercado internacional altamente competitivo. El sector bovino representa además una fuente de actividad económica para numerosas regiones rurales y forma parte de la oferta agroalimentaria que México coloca tanto en el mercado interno como en otros países.

La información oficial disponible muestra que la carne en canal de bovino tiene un peso considerable dentro del valor de la producción pecuaria nacional. En distintos reportes del SIAP, este producto aparece entre los principales componentes del sector junto con la carne de ave, la carne de porcino, la leche y el huevo.

El reto para la industria no se limita entonces a mantener el volumen de producción. También implica fortalecer la sanidad, la trazabilidad, la infraestructura de procesamiento y el acceso a mercados.

Con una producción cercana a 2.3 millones de toneladas durante 2025 y una red de establecimientos sujetos a certificación federal, México mantiene una posición relevante en la producción mundial de carne de res.

La fortaleza del sector se encuentra en el territorio: desde los grandes estados productores hasta las unidades ganaderas que sostienen la actividad local. A ello se suma una infraestructura sanitaria que busca que la carne mexicana cumpla con requisitos de inocuidad y pueda competir tanto en las mesas del país como en los mercados internacionales.