La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, recordó que la relación entre México y Cuba ha estado marcada, durante décadas, por una postura solidaria, constante y coherente, independientemente de los gobiernos o colores partidistas que hayan encabezado la política exterior mexicana. Desde administraciones priistas hasta los gobiernos de la Cuarta Transformación, México ha mantenido su respaldo al pueblo cubano frente al bloqueo económico impuesto por Estados Unidos.
Durante su mensaje, la mandataria subrayó que esta relación no responde a afinidades ideológicas con un régimen específico, sino a una convicción humanitaria y de justicia internacional, basada en principios históricos de la diplomacia mexicana como la autodeterminación de los pueblos, la no intervención y la solución pacífica de las controversias.
Una relación con raíces históricas profundas.
La relación entre México y Cuba tiene raíces que se remontan a mediados del siglo XX. México fue uno de los pocos países del continente americano que nunca rompió relaciones diplomáticas con Cuba, incluso tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959 y durante los años más intensos de la Guerra Fría.
A lo largo de los años, distintos gobiernos mexicanos —incluidos aquellos encabezados por el Partido Revolucionario Institucional (PRI)— sostuvieron vínculos diplomáticos, comerciales y culturales con la isla, aun en contextos de fuerte presión internacional. Esta continuidad, señaló Sheinbaum, demuestra que la política exterior mexicana hacia Cuba ha sido una política de Estado, no una decisión coyuntural.
El bloqueo: una medida con impacto humanitario.
La presidenta recordó que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba ha sido señalado por organismos internacionales y por la Asamblea General de la ONU como una medida que afecta directamente a la población civil, limitando el acceso a alimentos, medicinas, insumos médicos y desarrollo económico.
En ese contexto, México ha optado históricamente por respaldar al pueblo cubano, incluso mediante mecanismos de cooperación económica como el envío de petróleo bajo contratos formales y acuerdos legales, siempre en el marco del derecho internacional.
Sheinbaum enfatizó que estas acciones no constituyen una provocación ni una postura ideológica, sino una respuesta ética ante un bloqueo que calificó como “extremo” por sus consecuencias sociales y humanitarias.
Política exterior con principios, no con presiones.
Uno de los ejes centrales del mensaje presidencial fue la defensa de una política exterior independiente y soberana, que no se subordine a presiones externas ni a coyunturas políticas internacionales. México, reiteró la mandataria, ha mantenido una línea diplomática basada en principios claros:
- Respeto a la soberanía de los pueblos
- No intervención en asuntos internos
- Solidaridad internacional
- Defensa del multilateralismo
Estos principios han guiado la postura mexicana no solo hacia Cuba, sino también en otros conflictos y contextos internacionales, consolidando la imagen de México como un actor confiable y congruente en el escenario global.
Más allá de coincidencias ideológicas.
Sheinbaum fue enfática al señalar que la solidaridad con Cuba no implica una adhesión automática a su sistema político ni una negación de los debates existentes sobre su modelo de gobierno. La postura mexicana, dijo, se centra en la defensa de los derechos humanos desde una perspectiva integral, que también incluye el derecho al desarrollo, a la salud y a una vida digna.
“Se puede tener una posición crítica sobre distintos regímenes y, al mismo tiempo, rechazar medidas que castigan de manera colectiva a los pueblos”, explicó la presidenta, al insistir en que el bloqueo no distingue entre gobiernos y ciudadanía.
Continuidad y coherencia en la Cuarta Transformación.
La actual administración, afirmó Sheinbaum, ha decidido mantener esta coherencia histórica, reafirmando que la Cuarta Transformación no rompe con los principios fundamentales de la diplomacia mexicana, sino que los profundiza desde una visión humanista.
En foros internacionales, México ha reiterado su rechazo al bloqueo y ha votado de manera consistente a favor de resoluciones que llaman a su levantamiento. Asimismo, ha impulsado la cooperación regional en áreas como salud, educación y atención a desastres, donde Cuba ha sido un actor relevante.
Un mensaje al escenario internacional.
El posicionamiento de la presidenta también envía un mensaje al contexto internacional actual, marcado por tensiones geopolíticas, conflictos comerciales y disputas de poder. México, señaló Sheinbaum, seguirá apostando por una política exterior que privilegie el diálogo, la solidaridad y la justicia internacional, sin alineamientos automáticos ni subordinaciones.
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En un mundo cada vez más polarizado, la relación entre México y Cuba se presenta como un ejemplo de continuidad diplomática, basada en la defensa de principios y en la convicción de que la cooperación entre pueblos es una herramienta fundamental para enfrentar desafíos globales.




