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Círculo Político MX

México y EU aplazan negociación del T-MEC: cuarta ronda será el 28 y 29 de septiembre

México y Estados Unidos movieron una semana la cuarta ronda formal de conversaciones bilaterales rumbo a la revisión del T-MEC, por lo que los equipos negociadores se reunirán finalmente el 28 y 29 de septiembre en Washington, D.C.

El cambio de fecha ocurre mientras ambos gobiernos mantienen conversaciones para definir los ajustes que podrían incorporarse al acuerdo comercial de América del Norte y después de varias rondas de diálogo técnico desarrolladas durante 2026.

La Secretaría de Economía había confirmado desde julio que la cuarta ronda de negociaciones bilaterales tendría lugar en Washington durante septiembre. La modificación del calendario fue reportada este 17 de septiembre y coloca el próximo encuentro a finales del mes.

Lejos de representar la conclusión del proceso, el aplazamiento mantiene abierta una etapa de negociación en la que México y Estados Unidos buscan acercar posiciones sobre temas sensibles para la integración económica regional.

Cuarta ronda del T-MEC cambia de fecha

La cuarta ronda estaba contemplada originalmente para una semana antes; sin embargo, ahora quedó programada para el 28 y 29 de septiembre en la capital estadounidense.

El encuentro será parte de la revisión conjunta del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), cuyo proceso formal comenzó durante 2026.

Hasta ahora, México y Estados Unidos han desarrollado tres rondas bilaterales. La primera se realizó del 27 al 29 de mayo en Ciudad de México; la segunda tuvo lugar en Washington el 16 y 17 de junio, mientras que la tercera se llevó a cabo en México durante julio.

En la primera ronda, los equipos revisaron asuntos como las reglas de origen de la industria automotriz, acero y aluminio, así como seguridad económica y fortalecimiento de las cadenas productivas de América del Norte.

La cuarta reunión tendrá lugar, por tanto, después de varios meses de conversaciones y con una agenda que ha ido ampliándose conforme avanzan los intercambios entre ambos gobiernos.

México mantiene el diálogo y busca proteger su integración comercial

El Gobierno de México ha planteado durante el proceso que la revisión del T-MEC debe servir para fortalecer la competitividad de América del Norte y las cadenas regionales de suministro.

En la declaración conjunta difundida después de la tercera ronda, la Secretaría de Economía informó que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sostuvo una reunión con el representante comercial estadounidense Jamieson Greer, en la que revisaron el estado de las negociaciones.

En ese encuentro se abordaron asuntos relacionados con seguridad económica, trabajo, agricultura, servicios de pagos electrónicos, acero, aluminio y productos derivados, además de la industria automotriz. México y Estados Unidos coincidieron en la importancia de reforzar la manufactura regional y las cadenas de suministro.

El Gobierno mexicano también ha mantenido como eje de la negociación el fortalecimiento de la relación económica con Estados Unidos, sin plantear el proceso únicamente como una discusión arancelaria.

La Secretaría de Economía ha señalado que México busca una relación comercial estrecha, competitiva y mutuamente benéfica, mientras trabaja para mejorar la posición de la industria nacional dentro de las cadenas productivas de América del Norte.

Automotriz, acero y aluminio, entre los temas sensibles

Uno de los puntos que ha atravesado las conversaciones es la necesidad de fortalecer las reglas de origen y la producción regional.

En la primera ronda formal, México y Estados Unidos revisaron específicamente las reglas de origen del sector automotriz, además de acero y aluminio. Estos sectores tienen un peso considerable en el comercio entre ambos países y están estrechamente vinculados con cadenas productivas transfronterizas.

Durante las conversaciones posteriores también se incorporaron otros asuntos, entre ellos agricultura, servicios financieros y seguridad económica.

La amplitud de la agenda refleja que la revisión del T-MEC no se limita a modificar determinadas disposiciones comerciales, sino que también involucra la forma en que México, Estados Unidos y Canadá buscan mantener su integración productiva frente a la competencia internacional.

En julio, la Secretaría de Economía y la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos coincidieron en que era necesario robustecer la manufactura de América del Norte y fortalecer las cadenas regionales de suministro.

La revisión del tratado llega en un momento estratégico

El proceso de 2026 tiene una particularidad: el T-MEC contempla una revisión conjunta que debe realizarse durante este año.

Por ello, las conversaciones entre los tres países adquieren una importancia especial para definir el futuro del acuerdo y las condiciones bajo las cuales continuará operando la integración comercial norteamericana.

Aunque México y Estados Unidos han optado por mantener conversaciones bilaterales en esta etapa, el T-MEC continúa siendo un acuerdo trilateral que también involucra a Canadá.

La relación entre los tres socios comerciales representa uno de los principales bloques productivos del mundo, con cadenas de suministro profundamente conectadas en sectores como automotriz, manufactura, agroindustria, electrónica y energía.

En este escenario, México ha defendido la necesidad de preservar la integración regional y, al mismo tiempo, incrementar la competitividad nacional.

Seguridad económica entra con fuerza en la negociación

Otro concepto que ha adquirido mayor peso durante la revisión es el de seguridad económica.

Desde el inicio del proceso, el Gobierno de México ha identificado este asunto como una prioridad junto con las reglas de origen y el fortalecimiento de cadenas de suministro.

En enero, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, sostuvo reuniones en Washington con el representante comercial estadounidense y con el secretario de Comercio de Estados Unidos para preparar la revisión del T-MEC. En aquellas conversaciones se abordaron la industria automotriz, comercio bilateral, aranceles, la Sección 232, minerales críticos y resiliencia de las cadenas de suministro.

La agenda también se cruza con la búsqueda de una mayor producción regional frente a productos e inversiones provenientes de países que no forman parte del acuerdo.

Durante la tercera ronda, ambos equipos señalaron la necesidad de fortalecer las cadenas de América del Norte y evitar prácticas que permitan a terceros países aprovechar las ventajas del tratado sin formar parte de él.

México llega a Washington con una agenda amplia

La cuarta ronda, programada ahora para el 28 y 29 de septiembre, será una nueva oportunidad para que los equipos técnicos revisen los puntos pendientes.

El secretario Marcelo Ebrard ha explicado que el proceso contempla distintas pistas de diálogo con Estados Unidos y que los temas propios del tratado incluyen seguridad económica, además de las materias laboral y ambiental.

La posición mexicana también se desarrolla en un contexto más amplio de relación bilateral. A finales de agosto, el secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco Álvarez, se reunió en Washington con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, para abordar asuntos de seguridad, migración, innovación, tecnologías emergentes y cadenas de suministro.

En esa reunión, México reiteró cuatro principios para la cooperación bilateral: respeto a la soberanía e integridad territorial, responsabilidad compartida, confianza mutua y colaboración sin subordinación.

Aunque esos asuntos corresponden a una agenda más amplia que la revisión comercial, forman parte del contexto en el que ambos gobiernos desarrollan actualmente su relación.

¿Qué sigue después del aplazamiento?

El cambio de fecha no modifica por sí mismo el contenido del T-MEC ni implica una conclusión sobre las negociaciones.

El siguiente paso será la reunión de los equipos mexicano y estadounidense en Washington el 28 y 29 de septiembre, donde continuarán las conversaciones sobre los distintos capítulos y asuntos vinculados con la revisión del acuerdo.

Para México, uno de los principales objetivos será mantener condiciones que permitan preservar la integración productiva de América del Norte y, al mismo tiempo, fortalecer la participación de empresas mexicanas en las cadenas regionales.

Para Estados Unidos, las conversaciones también están relacionadas con sus propios objetivos de seguridad económica, reglas de origen y contenido regional.

La negociación, por tanto, entra en una etapa particularmente relevante. Cada ronda permite identificar coincidencias, diferencias y asuntos que requieren mayor discusión antes de alcanzar cualquier acuerdo.

El aplazamiento de una semana no cierra el diálogo. La cuarta ronda del T-MEC se mantiene en pie y ahora tendrá lugar a finales de septiembre, con México y Estados Unidos frente a una agenda que abarca desde la industria automotriz y los metales hasta agricultura, trabajo, seguridad económica y cadenas de suministro.

La siguiente cita será en Washington. Allí continuará una revisión que puede definir buena parte de las condiciones comerciales de América del Norte para los próximos años.