La decisión de un grupo de legisladores del Partido Acción Nacional (PAN) de viajar a Washington para “denunciar al Gobierno mexicano” desató una fuerte reacción desde Morena, movimiento que calificó este episodio como “una práctica conservadora tan predecible como preocupante”. El comunicado oficial, emitido el 26 de noviembre de 2025, respalda de manera absoluta a la presidenta Claudia Sheinbaum y señala que, ante la falta de respaldo popular, el PAN ha optado nuevamente por recurrir al extranjero en busca de la legitimidad que no obtiene dentro del país.
Morena recordó que esta estrategia ha sido un sello histórico del conservadurismo mexicano: en el siglo XIX, cuando los grupos más reaccionarios pidieron la intervención de un emperador europeo para imponer un orden contrario a la voluntad nacional, y en el siglo XX, cuando sectores opositores buscaban apoyo en organismos extranjeros para presionar desde afuera lo que no conseguían en las urnas. “Hoy, en pleno siglo XXI, vuelven a comprar boletos de avión para insistir en el mismo libreto”, señala el partido.
El comunicado precisa que México vive hoy un periodo de libertades plenas, debate democrático amplio y diversidad de voces como no se vivía en décadas. La presidenta Sheinbaum ha reiterado que en el país “nadie está censurado y cualquiera puede expresarse en los medios”, incluso aquellos que repiten, desde sus propios micrófonos, que “no los dejan hablar”. En este contexto, Morena considera que acudir al extranjero para “denunciar” al gobierno no es un acto de defensa democrática, sino un intento de evadir la deliberación nacional para buscar avales en otra parte.
La dirigencia morenista rechazó tajantemente lo que calificó como “pretextos disfrazados de preocupación democrática”. Según el documento, la soberanía nacional es un principio irrenunciable del movimiento, no un slogan temporal. México decide su destino sin tutelajes externos, y cualquier intento de intervención extranjera —incluso cuando viene maquillado como “observación” o “arbitraje”— constituye una renuncia al mandato popular. “Quien pide árbitros extranjeros es, casi siempre, quien ya perdió el juego frente a su propio pueblo”, subraya el texto.
Morena acompañó el posicionamiento de la presidenta Sheinbaum, quien ha pedido rechazar todo intento de injerencia ajena que pretenda influir en las decisiones de la República. El partido afirmó que las instituciones mexicanas son sólidas, que la voluntad democrática fue expresada con claridad en las urnas y que el camino del país lo define el pueblo, no actores externos. Para el movimiento, la desesperación del PAN refleja un distanciamiento cada vez mayor entre la oposición conservadora y la población.
A nivel político, analistas han señalado que este tipo de visitas encajan en la línea que sectores de la derecha latinoamericana han impulsado en los últimos años: buscar apoyo internacional para cuestionar proyectos progresistas que mantienen amplio respaldo electoral. Morena enfatiza que este patrón, lejos de fortalecer la democracia, traslada la discusión doméstica a escenarios que no representan la realidad ni la voluntad de la ciudadanía mexicana.
El comunicado concluye reafirmando el compromiso del movimiento con un país soberano, digno y guiado por su propio pueblo. Morena asegura que seguirá trabajando “desde México y con México”, impulsando la transformación profunda que la nación eligió de manera contundente. Citando a Vicente Guerrero, el partido remata: “La patria es primero”, recordando que ni presiones externas ni campañas mediáticas podrán sustituir la decisión soberana de las y los mexicanos.
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Con este posicionamiento, Morena refuerza su narrativa histórica: la Cuarta Transformación es un proyecto construido desde abajo, respaldado por la ciudadanía y decidido a mantener la autonomía política del país frente a cualquier intento de intervención o desestabilización proveniente del exterior.




