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Círculo Político MX

"MORENA Y LOS SINDICATOS: DE LA ALIANZA ELECTORAL A LA CONSTRUCCIÓN DE UNA RELACIÓN DE NUEVO TIPO." Por Juan Rubio Gualito

La relación entre nuestro partido movimiento con las organizaciones sindicales es un termómetro fundamental de la salud democrática de un país. En el caso de México, nuestro partido-movimiento ha irrumpido en la escena nacional con un discurso que reivindica a defensa de los derechos de las y los trabajadores, así como la propia justicia social. Sin embargo, esa retórica debe traducirse en una relación política coherente, respetuosa de la autonomía sindical pero también articulada con los objetivos de transformación del país. Para ello, es indispensable partir de un hecho político contundente: la mayoría de las y los trabajadores han votado en las elecciones de 2018 y 2024 por MORENA, lo que le otorga no solo una legitimidad electoral, sino una responsabilidad histórica para modificar el equilibrio de fuerzas al interior del movimiento obrero y popular.

 

Esta preferencia mayoritaria no es casual. Refleja el hartazgo de amplios sectores laborales frente a las prácticas corporativas y corruptas del viejo sindicalismo oficialista, vinculado históricamente al PRI. La base trabajadora identificó en Morena una posibilidad real de acabar con los contratos de protección, la simulación en la negociación colectiva y la represión interna. Por ello, nuestro Movimiento no puede caer en la tentación de replicar los vicios del pasado. Su relación con los sindicatos no debe ser de subordinación vertical ni de intercambio de prebendas por lealtades, sino de acompañamiento ⎯el cual a veces sera crítico⎯ y respeto irrestricto a la democracia sindical.

 

En este contexto, el desarrollar el trabajo partidario de Morena en estructuras sindicales, tanto nacionales como estatales se vuelve una tarea estratégica que debe diferenciarse nítidamente del viejo modelo priista. Morena debe impulsar, desde su programa y desde su fracción en el Congreso, una reforma laboral de segunda generación que garantice la plena autonomía y democracia en los sindicatos. No se trata de que el partido “controle” sindicatos, sino de que brinde certeza jurídica y acompañamiento político a las minorías democráticas que buscan derrocar a dirigencias charras.

 

En segundo lugar, el trabajo territorial y de base debe privilegiar la formación política organizativa de las y los trabajadores. Morena puede establecer escuelas de cuadros sindicales donde se enseñe la nueva legislación laboral (como la del T-MEC en materia de libertad sindical), la historia del movimiento obrero mexicano y los principios del humanismo mexicano. Esto debe hacerse en alianza con líderes genuinamente democráticos y con activistas de base, no con cúpulas enquistadas.

 

En lo organizativo, se podrán crear estructuras especializadas a vinculación sindical de Morena. que deberan de funcionar como un espacio de articulación de demandas y propuestas, ligada directamente al Comité Ejecutivo Nacional, no como una oficina de control de cuotas o de reparto de posiciones. Debe promover la realización de congresos sindicales abiertos, donde se debatan condiciones generales de trabajo, salarios mínimos y reparto de utilidades, y esas conclusiones llevarse como iniciativas al Congreso de la Unión.

 

A nivel estatal, el trabajo partidario debe respetar las realidades regionales. En los estados con fuerte presencia industrial o maquiladora (como Nuevo León, Baja California o Puebla), el partido debe impulsar la organización de sindicatos independientes, combatiendo la simulación de contratos colectivos. En los entidades con sindicatos estatales (burócratas, maestros, salud), Morena debe alentar la renovación de dirigencias mediante el voto universal, libre y secreto ⎯como el actual caso del SUTGCDMX⎯, ofreciendo acompañamiento legal y difusión de sus derechos. Se trata de construir, de abajo hacia arriba, una nueva cultura laboral.

 

La relación política que debe guardar Morena con los sindicatos se resume en una fórmula: NO INSTRUMENTALIZAR AL MOVIMIENTO OBRERO, SINO EMPODERARLO. El partido debe actuar como un aliado externo que provee herramientas para que los trabajadores conquisten su propia representación auténtica. Solo así se honrará la confianza mayoritaria que las y los trabajadores depositaron en Morena en 2018 y 2024. De lo contrario, se corre el riesgo de repetir los errores del pasado y perder el norte transformador. La autonomía sindical con apoyo partidario crítico es la única vía para construir un México más justo y democrático desde los centros de trabajo.