El Secretario de Estado Marco Rubio y el ideólogo Stephen Miller convocaron en el marco de la Doctrina Monroe a las derechas reaccionarias atlánticas de más de 60 países con la intención de formar un nuevo campo geopolítico para vencer a la “amenaza terrorista de extrema izquierda” en España, Brasil y México.
La “coalición internacional post 11S” patrocinada por el Departamento del Tesoro reconfigura a las oligarquías en el sur global con una narrativa emergente que fue incubada por Bukele para imponer la agenda seguritaria de mayor vigilancia y castigos a costa de los derechos del pueblo salvadoreño.
La agenda reaccionaria cobra forma institucional en las megacárceles salvadoreñas, en los recortes en educación y salud por la motosierra fiscal argentina, en el gatillo fácil de las autodefensas urbanas colombianas, en las nuevas privatizaciones por el neo fujimorismo peruano, en el transicionismo neoliberal venezolano y en la represión de los movimientos sociales mediante las regresiones autoritarias en Chile y Ecuador.
Hoy no enfrentamos a las élites conservadoras tradicionales sino a su reorganización reaccionaria, planetaria y violenta que aglutina a los poderes fácticos más allá de lo electoral para crear un liderazgo autoritario por fuera de los sistemas democráticos, con un relato rupturista capaz de activar un voto de cambio desde el malestar, la desesperanza y el odio. Las herramientas ideológicas de la nueva derecha son comunicativas, dado que ahí están enclavados sus principales operadores financieros, utilizan algoritmos micro segmentados para difundir deepfakes entre los segmentos apartidistas impacientes y moldear así un sentimiento rupturista en los votantes inconformes con los gobiernos de izquierda, justo como hicieron en Colombia.
Rubio busca implantar apoyado en las empresas tecnológicas una versión hemisférica del trumpismo con el suficiente soporte electoral para desmantelar los estados nacionales progresistas y capturar las soberanías a favor de los intereses de Washington.
México representa así una alternativa real a los afanes autoritarios de la nueva derecha internacional con un gobierno popular que recupera potestades estatales y soberanías, pacifica el país atendiendo las causas estructurales de la violencia y recupera derechos que antes eran una mercancía como el agua, la energía, el espacio público, la previsión social o la educación.
La defensa de la soberanía nacional por parte del movimiento es una prioridad programática y una convicción compartida por millones de mexicanas y mexicanos.
Aquí, en nuestra ciudad, estamos visitando casa por casa, calle por calle, para informar al pueblo sobre su derecho de autodeterminación y reafirmar con Benito Juárez que el respeto es la paz.
Quizá te interese también leer:
Aquí, son tiempos de movilización permanente, desde abajo y a la izquierda, para apoyar a nuestra presidenta Claudia Sheinbaum.
Por: Iván Gatica




