Tras definirse los resultados del proceso interno que favorecieron políticamente a Cruz Pérez Cuéllar, el escenario político en el estado de Chihuahua da un giro contundente. Todo apunta a que la senadora Andrea Chávez cerrará filas de manera definitiva esta misma semana para asumir la coordinación de los esfuerzos de Morena rumbo a la Presidencia Municipal de Ciudad Juárez, consolidando un movimiento que busca sacudir el tablero electoral de la entidad.
La decisión, que se formalizará y dará a conocer en los próximos días, representa un movimiento estratégico de gran calado para las aspiraciones del partido guinda. La unión de las estructuras políticas de ambos liderazgos —por un lado, la fuerza territorial y el respaldo popular consolidado por Pérez Cuéllar en la frontera, y por el otro, la proyección y capacidad de movilización de Chávez— tiene un objetivo claro y ambicioso: pintar de guinda todo el estado de Chihuahua y poner fin a más de un siglo de alternancia hegemónica dominada históricamente por el PRI y el PAN.
Analistas locales señalan que este entendimiento no es casualidad, sino el fruto directo de una rápida y efectiva "operación cicatriz" encabezada por el propio Cruz Pérez Cuéllar apenas 48 horas después de haberse dado a conocer los resultados internos. Con este gesto de operadores políticos de alto nivel, Morena busca limar asperezas, apagar cualquier conato de división interna y presentar un bloque sólido, cohesionado y con músculo suficiente para disputar el poder político en una de las plazas más codiciadas del norte del país.
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De concretarse este acuerdo en los plazos previstos, el peso específico de la mancuerna Chávez-Pérez Cuéllar redefinirá por completo la correlación de fuerzas en la región fronteriza, obligando a los partidos tradicionales a replantear sus estrategias ante una oposición que avanza sin freno hacia los próximos comicios.




