CIUDAD DE MÉXICO – La transformación no es solo un discurso, es una realidad que se vive en las calles, en las plazas y, sobre todo, en la sonrisa de nuestra niñez. Este fin de semana, la zona de los Culhuacanes se desbordó de esperanza con la celebración del Festival de las Infancias, un evento que reafirma que el futuro se construye con amor y organización popular.
Bajo la organización y el impulso de Paulo García, el plantel de Bachilleres 4 se transformó en el epicentro de la alegría, logrando convocar a más de 2,000 personas. No fue solo una cifra; fue el encuentro de miles de almas decididas a defender el derecho a la felicidad en la etapa más creativa y transformadora del ser humano.
Una apuesta por la ternura y la creatividad
Para el movimiento, la infancia no es solo un concepto, es el semillero de la nueva sociedad que estamos construyendo. En un ambiente cargado de mística y fraternidad, las familias de los Culhuacanes demostraron que, cuando el pueblo se organiza, los espacios públicos se llenan de luz.
"Celebrar la alegría es un acto de resistencia y construcción," comentaron asistentes al evento, quienes destacaron la importancia de recuperar estos espacios para el sano desarrollo de los más pequeños.
Compromiso con el pueblo
El éxito de esta jornada de la mano de Paulo García deja un mensaje claro: el territorio se camina, se escucha y se abraza. Con actividades que fomentaron la creatividad y el amor, el festival se consolidó como un referente de lucha social desde la raíz, demostrando que en la Ciudad de México, el corazón de la transformación late con más fuerza que nunca en sus barrios populares.
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¡Por una infancia plena, por un futuro de transformación!




