El Gobierno de México, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), presentó el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026–2030, un ambicioso programa que contempla una inversión pública y mixta de 5.6 billones de pesos destinada a fortalecer el crecimiento económico, generar empleo y consolidar un modelo de prosperidad compartida en el país.
Durante la presentación del plan, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo destacó que esta estrategia representa un paso decisivo para acelerar los proyectos del Plan México, bajo un esquema donde el Estado mantiene la rectoría del desarrollo nacional y la propiedad estratégica de los sectores clave, al tiempo que se articula la participación del capital privado y social.
Inversión histórica con impacto directo en la economía
De acuerdo con lo informado por la mandataria, solo en 2026 se incorporarán 722 mil millones de pesos adicionales, equivalentes al 2 % del Producto Interno Bruto (PIB), que se suman a los más de 900 mil millones de pesos ya contemplados en el Presupuesto de Egresos de la Federación. Esta inyección de recursos busca detonar el crecimiento económico con una visión integral, donde el desarrollo vaya acompañado de bienestar social.
El plan contempla inversiones en ocho sectores estratégicos:
- Energía
- Trenes
- Carreteras
- Puertos
- Salud
- Agua
- Educación
- Aeropuertos
Cada uno de estos sectores fue seleccionado por su impacto directo en la competitividad del país, la reducción de desigualdades regionales y la mejora en la calidad de vida de la población.
Infraestructura al servicio del bienestar
La presidenta Sheinbaum subrayó que el enfoque del plan no se limita a la construcción de obras, sino que busca generar beneficios sociales tangibles, como el acceso a servicios básicos, la movilidad segura, la atención a la salud y el fortalecimiento del sistema educativo.
En el sector energético, por ejemplo, se priorizarán proyectos que refuercen la soberanía energética y la transición ordenada hacia fuentes más limpias, mientras que en transporte se dará continuidad a la expansión de trenes y carreteras estratégicas para integrar regiones históricamente rezagadas.
En materia de agua, uno de los ejes más sensibles para el país, se impulsarán obras de infraestructura hídrica orientadas a garantizar el abasto, el saneamiento y el uso eficiente del recurso, especialmente en zonas con estrés hídrico.
Cuatro ejes para una planeación estratégica y transparente
El Plan de Inversión en Infraestructura 2026–2030 se sustenta en cuatro ejes fundamentales, diseñados para asegurar su viabilidad, eficiencia y transparencia:
- Consejo de planeación estratégica de proyectos, encargado de priorizar obras con alto impacto social y económico.
- Nuevos vehículos de inversión especializados en infraestructura, que permitan canalizar recursos públicos, privados y sociales de manera ordenada.
- Actualización del marco normativo, para agilizar procesos, dar certeza jurídica y fortalecer la rectoría del Estado.
- Base nacional de datos para seguimiento y transparencia, que permitirá evaluar avances, costos y resultados de cada proyecto.
Según la SHCP, estos mecanismos garantizarán un uso responsable de los recursos, fortalecerán las finanzas públicas sanas y evitarán prácticas de opacidad que en el pasado afectaron grandes proyectos de infraestructura.
Empleo, desarrollo regional y soberanía económica
Hacienda proyecta que la ejecución del plan tendrá un impacto positivo en la generación de empleo, tanto directo como indirecto, impulsando cadenas productivas locales y fomentando el desarrollo regional equilibrado. La inversión en infraestructura es considerada uno de los motores más eficaces para dinamizar la economía interna y fortalecer el mercado nacional.
Asimismo, el plan busca consolidar la soberanía económica, al reducir la dependencia de inversiones condicionadas y priorizar proyectos estratégicos bajo control del Estado mexicano. En este sentido, la presidenta Sheinbaum reiteró que el crecimiento económico solo es sostenible cuando se traduce en bienestar para la mayoría de la población.
Un modelo de prosperidad compartida
El Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026–2030 se enmarca en un modelo de prosperidad compartida, donde el desarrollo no se concentra en unos cuantos, sino que se distribuye de manera equitativa entre regiones y sectores sociales.
Quizá te interese también leer:
Con esta estrategia, el Gobierno de México reafirma su compromiso de impulsar un crecimiento económico incluyente, con obras que no solo transformen el territorio, sino que también fortalezcan el tejido social y sienten las bases de un país más justo, competitivo y con bienestar para todas y todos.




