Todas las mujeres, absolutamente todas, tenemos derecho a una vida libre de violencia. Por eso, debemos condenar –no sólo nosotras, sino también los hombres– que la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, haya sido víctima de acoso sexual en calles del Centro Histórico de la Ciudad de México, cuando se dirigía a un evento en la Secretaría de Educación Pública, el pasado 4 de noviembre.
Como mujer y madre de una jovencita de 16 años, aplaudo que nuestra Primera Mandataria haya presentado una denuncia ante las instancias correspondientes, en contra del sujeto que la acosó sexualmente mientras saludaba a la gente. Su ejemplo, estoy segura, sentará un precedente para que aquellas que padezcan cualquier tipo de violencia de género también acusen legalmente a quien las agredió. En el caso de la capital del país, este tipo de acoso sí es un delito. No hay que quedarnos calladas; eso nunca.
En su conferencia mañanera, un día después de lo que le sucedió, la doctora Sheinbaum expuso que analizó sobre si presentaría o no la denuncia: “Decidí levantar denuncia, porque esto es algo que viví como mujer, pero lo vivimos las mujeres en nuestro país. Lo he vivido antes, cuando no era Presidenta, cuando era estudiante, como joven (…). Y mi reflexión es: si no presento yo denuncia, además de que es un delito, ¿en qué condición se quedan todas las mujeres mexicanas? Si esto le hacen a la Presidenta, ¿qué va a pasar con todas las jóvenes mujeres en nuestro país?”.
El 1° de octubre de 2024, cuando asumió su cargo como Jefa del Ejecutivo Federal, afirmó que no llegaba sola, sino que llegábamos todas. Y en esa misma sintonía, le decimos ahora que no está sola, que la acompañamos y que trabajaremos juntas, cada una desde nuestra trinchera, para transformar la vida de las mexicanas. Queremos una vida libre de violencia sexual, física, económica, laboral y de cualquier otra índole que atente contra nuestra integridad física y emocional.
Basta ya de las agresiones sexuales contra las niñas, las adolescentes, las jóvenes, las mujeres, las adultas mayores. Por eso quienes formamos parte del movimiento de la Transformación trabajamos, día tras día, para que podamos sentirnos seguras en las calles, en nuestros hogares, en nuestros trabajos, en las escuelas y en cualquier espacio público. Queremos vivir con libertad; queremos ser protagonistas en la construcción de un México mejor.
Ante lo sucedido a la doctora Sheinbaum, varias servidoras públicas y legisladoras suscribimos un desplegado en el que reconocemos su decisión de denunciar al agresor, porque sabemos que es una realidad que sufren miles de mujeres de forma cotidiana en la Ciudad de México. Ya no podemos esperar más a ponerle un alto a la violencia, el abuso y el hostigamiento sexuales.
La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada; las titulares de las secretarías capitalinas; las alcaldesas y las diputadas locales y federales de la Transformación, así como la dirigente de nuestro movimiento, Luisa María Alcalde, y aquellas que ocupan cargos directivos en el partido guinda a nivel nacional y en nuestra metrópoli, respaldamos su valiente determinación.
Pero también le decimos a ella, y a todas las capitalinas, que en el Congreso de la Ciudad de México impulsaremos reformas para mejorar las leyes en contra de todo tipo de violencia hacia las mujeres.
Además, respaldamos el “Plan Integral contra el Abuso Sexual” impulsado por la Secretaría de Mujeres federal y hacemos un llamado a los medios de comunicación a no revictimizar a quienes han sufrido acoso sexual.
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Presidenta Claudia Sheinbaum, ¡no estás sola! ¡Te abrazamos y abrazamos a las víctimas de este tipo de conductas nefastas! ¡Juntas seguiremos luchando para que la violencia machista sea eliminada en México!




